Con motivo de la redacción de un
artículo divulgativo sobre la cueva del L´Esquilleu (Liébana) quisimos
averiguar algo más sobre la etimología del topónimo. Claramente adscrito, tanto
por forma como por localización geográfica, al dominio lingüístico del cántabro
dentro del diasistema astur-leones, trabajamos con la hipótesis de que su origen
estuviese en tres palabras de uso común en el habla tradicional de la zona. La
primera opción era que estuviese relacionada con la palabra esquilu (ardilla),
la segunda con esquilar (subir, trepar) y por último con alguna de las
variantes cántabras de esquilar (cortar el pelo a las ovejas
(chosquilar-tosquilar-trasquilar). Para las tres opciones existen
razones relacionadas con la cueva que permitían contemplarlas como posibles
candidatas. La zona es abundante en ardillas, es una zona escarpada a la cual es dificultoso
acceder y por último se conoce su uso ganadero como refugio de los rebaños de
ovejas. Sin embargo, la presencia de una doble l intervocálica desentonaba en
las tres opciones. Así que hicimos trabajo de campo para comprobar cada una de
las opciones y procedimos a entrevistar a informantes del valle de Liébana y
después de descartar algunos testimonios poco verosímiles, un guarda forestal
nos puso en la pista de que estaba relacionado con la tala de castaños. Un
segundo informante, ganadero de Bejes, nos dio datos mucho más precisos. En
realidad, el topónimo tradicional es L´Estilleu (lugar donde se astillan
maderas) y viene de estillar (astillar), actividad llevada a cabo durante
décadas en la cueva. Según sus propias palabras “el nombre está mal escrito en
libros y mapas”. Una vez más, comprobamos la deformación, cuando no el cambio o
la castellanización, de la toponimia cántabra. Hecho bastante habitual.
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lunes, 5 de marzo de 2012
sábado, 3 de marzo de 2012
Arqueología: Hallan restos óseos neandertales en la cueva de L´Esquilleu (Liébana)
L´Esquilleu
(cuyo topónimo no falsificado es el L´Estilleu) es una cueva lebaniega en la
cual se ha documentado la ocupación de poblaciones neandertales. Estos
explotaron los recursos del valle desde 70.000 años hasta hace 25.000 años,
convirtiéndose así en uno de los últimos refugios de montaña donde se
documenta su presencia de forma más reciente, antes de su desaparición.
La
presencia de industrias musterienses, relacionadas en Europa con el hombre de
neandertal, en niveles arqueológicos datados en 24.000 años, ya había
convertido a la cueva cántabra en un referente mundial en el estudio de los
"destinos" de los neandertales. A la luz de los datos parece más correcto hablar
de “destinos” para referirse a la extinción neandertal, ya que las causas
parecen ser múltiples, y mientras algunas poblaciones neandertales se
extinguieron, otras se hibridaron con los sapiens. Las hipótesis científicas
con las que se trabajaba hasta el momento indicaban que los últimos reductos de
neandertales habrían sobrevivido en el sur de la Península Ibérica, en cuevas
de Gibraltar y Málaga, concretamente en la cueva de Zafarraya con fechas que
rondan los 30.000 años.
Recientemente,
L´Esquilleu saltó a los medios de comunicación tras la publicación de un
estudio científico que daba cuenta de los resultados obtenidos en el estudio de
los sedimentos del registro arqueológico, a los cuales habían aplicado modernos
métodos de investigación geoarqueológica.
Mediante el análisis de los fitolitos (fosilizaciones del fósforo
presente en todos los seres vivos) se comprobó el hallazgo de los primeros
lechos fabricados con fibras vegetales por los neandertales en la Península
Ibérica, quienes envolvían el colchón de hierbas en pieles de los animales
que cazaban. Esos primitivos lechos se colocaban alrededor de los hogares y
servían tanto para dormir como para sentarse al calor del fuego.
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| Industria lítica del musteriense final en L´Esquilleu |
Hoy,
el Diario Alerta y el blog de divulgación científica “lacienciadivulgativa.blogspot.com”
pueden adelantar en exclusiva que en próximas fechas el equipo de investigación que excavó la
cueva, dirigido por el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Javier
Baena, difundirá a nivel mundial el hallazgo por primera vez de importantes
restos óseos fósiles neandertales en la cueva cántabra, los cuales aportarán abundante
información acerca de las últimas poblaciones neandertales, tanto en la cornisa cantábrica como en el
resto del mundo. Los restos fósiles se localizaron en los niveles XI y XII,
ambos datados mediante C14 en una fecha de entre 36.000 y 39.000 años a partir
de muestras de carbón vegetal.
![]() | |
| Vistas desde el interior de la Cueva de L´Esquilleu |
La inminente publicación de datos
referentes a estos fósiles puede ser importante para el desarrollo de los
conocimientos que actualmente se tiene de la extinción de los neandertales en
la Península Ibérica. El panorama es complejo; ya que en un mismo periodo
cronológico cohabitan yacimientos musterienses como L´Esquilleu (Paleolítico
medio) con dataciones en fechas muy recientes, pero que presentan el problema
de que por el momento los niveles más recientes no están asociados a ningún
resto humano, por lo que algunos autores cuestionan que esa industria
musteriense (tradicionalmente asociada a neandertal en Europa) sea obra de
neandertales, con otros yacimientos pertenecientes al complejo cultural
Chatelperroniense, asociado a neandertales, que suponen la evolución de
tecnologías del Paleolítico medio a las del Paleolítico superior. En este caso
los investigadores mantienen tesis divididas entre los que ven en los cambios
una evolución endógena de las poblaciones neandertales y los que atribuyen
dichos cambios a la aculturación neandertal por parte de grupos de sapiens. Por
otra parte, existe un tercer grupo con industrias líticas y de hueso muy
avanzadas, propias del Paleolítico superior y claramente asociadas a sapiens.
La continuidad en el registro arqueológico de L´Esquilleu junto a la presencia
de restos fósiles en el mismo apoya la tesis de que todas las industrias
musterienses en Europa están asociadas a neandertales.
Links relacionados
toponimia
El último refugio neandertal
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domingo, 26 de febrero de 2012
Reseña literaria: Okela, espartanos en Cantabria (novela histórica).
“…parte de Cantabria
fue sojuzgada por los espartanos. Aquí también está Okellas, ciudad que se dice
fundada por Okela…”
Estrabón-Geográfica III,4,3
Esta es una de las citas más
misteriosas y desconcertantes de la documentación clásica sobre el pueblo
cántabro. Fue escrita por el geógrafo e historiador griego Estrabón a comienzos del siglo I. Por sus escritos conocemos buena
parte de los rasgos culturales y etnográficos de los cántabros antiguos y de
los acontecimientos históricos de las Guerras Cántabras que permitieron al
emperador Augusto cerrar las puertas del templo de Jano y decretar la Pax Romana tras el sometimiento de los cántabros.
Es, precisamente, esta cita la excusa
que sirve al escritor cántabro Pedro Santamaria para recrear una magnífica
novela histórica ambientada en el 480 a.C. durante los últimos días de la
ciudad griega de Esparta antes de que fuese destruida por las tropas del rey
persa Jerjes (en la novela), cuyo poderoso ejército avanzaba implacable sobre Grecia, en el
contexto de las Guerras Médicas.
Okela es el jefe del ejército
espartano protagonista de la historia. Los espartanos, convencidos de la
inevitable destrucción de su patria, se reúnen en Consejo y deciden consultar
los augurios de los dioses, los cuales hablan de la inevitabilidad del destino
espartano y ordenan a Okela, que no muera con honores en la batalla por defender
la ciudad como es costumbre entre los espartanos, sino que ha de partir junto a
los 300 espartanos más valientes hacia tierras lejanas y desconocidas. Los
dioses le encomiendan llevar los bronces de las leyes espartanas y fundar una
nueva Esparta junto a las fuentes de Iber en Iberia (“las fuentes del Nilo occidentales”).
En contra de su voluntad, Okela
cumple el deseo de los dioses, perdiendo en la guerra a su mujer y su hijo, a
sus amigos y a su patria, emprendiendo un apasionante viaje jalonado de
peligros y aventuras hasta llegar junto a sus leales soldados a su nueva
tierra, que es además la de los irreductibles cántabros, donde comenzará una
nueva vida.
El relato ficticio se constituye en el andamiaje perfecto para armar una descripción cuidada y rigurosa de la vida
espartana y cántabra, de sus costumbres, sus usos y caracteres. Plantea el
libro las similitudes de ambos pueblos, su pasión por la guerra, sus
estrategias en el campo de batalla, el desprecio por la muerte, su vida “espartana”,
su disciplina, el respecto y el papel de las mujeres en ambos pueblos... El autor
otea en el horizonte la posibilidad de que tanta coincidencia, junto a la cita
de Estrabón, no sea fruto de la casualidad, pero sin querer caer en la
tentación de formular una teoría histórica sobre el origen de los cántabros
para la que no se cuenta con pruebas.
En suma, imprescindible lectura
para los apasionados de la Historia antigua.
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