miércoles, 2 de mayo de 2012

Arqueología: Genocidio neandertal y divulgación científica, una crítica.


Me gustaría proponer una reflexión sobre la divulgación científica en general y en concreto en arqueología al hilo de una noticia que ha saltado recientemente a los medios de comunicación y de la que se han hecho eco muchos divulgadores científicos. Concretamente hablo de un supuesto (e irreal) genocidio de Homo sapiens neandertalensis a manos de los “antepasados ideológicos de Atila”, Homo sapiens sapiens, propuesto por los investigadores ligados al Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), Bienvenido Martínez-Navarro (paleontólogo) y Policarp Hortalà (biólogo).

Del mismo modo que hay un periodismo rosa que busca el sensacionalismo, existe una divulgación científica rosa, más preocupada por la espectacularidad de la noticia que por el rigor científico e informativo. No podemos olvidar que el fin último de la arqueología, al igual que el resto de ciencias, es la sociedad, la transmisión de los conocimientos acumulados al público para hacer una sociedad mejor formada y con mayor capacidad crítica. De nada servirían los millonarios recursos invertidos en miles de excavaciones e investigaciones si todo ese conocimiento acumulado quedase destinado a guardar polvo en las estanterias de nuestras librerias. Pero la creación de ese conocimiento accesible para un público no especializado y con diversos niveles de cultura e interes no está reñida con la rigurosidad científica y divulgativa, es más esa falta de rigor en la transmisión denota una importante falta de profesionalidad. Rigor, dilvugación y amenidad han de confluir para hacer bien nuestro trabajo.

El tema neandertal resulta muy atractivo y atrayente tanto para los investigadores como para el público en general y existe una desenfrenada carrera para dar la última noticia sobre el tema o para ser quien dé con la clave de su extinición, lo que redunda en contra del rigor científico de algunas informaciones. Es el caso de la hipótesis propuesta por los investigadores del IPHES acerca del final de los neandertales: su causa, un genocidio sapiens. No existe en todo el registro arqueológico una sólo prueba documentada que lo acredite, por el contrario las pruebas más sólidas con las que contamos por el momento apuntan a todo lo contrario.

Detengámonos en algunos detalles. De entrada no parece que el término genocidio sea el más apropiado para su uso en este caso si atendemos a su definición: exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad. No existe ninguna prueba arqueológica que avale su uso y no parece lógico pensar que sapiens tuviese intención de exterminar a neandertal movido por alguna de esas cuestiones. Por el contrario, la genética nos aporta la certeza de que las poblaciones no africanas comparten hasta un 4% de genes neandertales. Es evidente que la consecuencia que se  extrae de eso es una convivencia pacífica entre algunas poblaciones neandertales y sapiens que llegaron a crear fuertes lazos familiares y sociales. Por otro lado, existen yacimientos chatelperronienses (cultura neandertal) y auriñaciense (cultura sapiens) que se intercalan en algunos casos, sin que hayan aportado prueba alguna acerca de violencia. Y de cualquier manera, casos aislados de violencia no constituyen un genocidio por lo que su uso sólo puede responder a una intención propagandista o provocadora que poco favor le hace a la divulgación científica.

La idea no es nueva aunque aporte algunos aspectos nuevos como el concepto de territorialidad y la más que dudosa validez de la comparación con otros carnívoros, viene a ser una actualización a la gorda de la teoría Out of Africa 2 que propone que a partir de la salida de sapiens de África estos colonizan todos los continentes eliminando a todas las poblaciones anteriores. Se basaba en una supuesta superioridad intelectual y tecnológica de sapiens sobre neandertales, pero las pruebas arqueológicas vuelven a negarlo. Neandertal era un ser humano muy capacitado intelectualmente como demuestra su organización social y cuando se comparan las industrias de ambas poblaciones en una mismo periodo estas son muy similares. Si a las capacidades intelectuales de neandertales sumamos su constitución física no parece lógico pensar en que neandertales fuese cazado como un animal indefenso por sapiens, ni siquiera aceptando la discutible idea de la superioridad tecnológica. Hay que recordar que eran armas de madera y piedra no cañones y la diferencia no sería tan significativa. Neandertal tenía gran capacidad física, pesando 105 kg y midiendo 1,80 y estaba acostumbrado a dar caza a presas grandes.

El problema es que el público no especializado ni tiene capacidad de discernir estas cuestiones ni tiene porque saber hacerlo, si se divulgan estas hipótesis, que no se basan en pruebas, perpetúan ideas falsas entre el público en contra de la profesionalidad esperada.