El panorama que se dibuja
en Europa para la transición Paleolítico medio – Paleolítico
superior y la aparición del comportamiento moderno es cada vez
más complejo, poniendo en duda alguna de las certezas aceptadas. A
los nuevos y sorprendes descubrimientos que se van acumulando casi
semanalmente hay que sumarle los problemas metodológicos en las
dataciones con C14 de los yacimientos, abriéndose una brecha entre
las dataciones obtenidas recientemente y las fechas antiguas,
poniendo en duda la validez de estas últimas.
Esta vez la sorpresa
llega de la mano de la revista de carácter científico “Journal
of Human Evolution”,
en la cual se publica un nuevo estudio sobre las dataciones por C14
de la cueva alemana de
Geissenklösterle
(Jura
de Suabia) en la que se propone un inicio temprano de las industrias
auriñàcienses
fechado en 42.000-43.000 BP. Este tecnocomplejo es la primera
“cultura” asociada al Hombre Anatómicamente Moderno en Europa y
conlleva la profusión de la talla laminar en la industria lítica,
abundante industria ósea y la generalización de las
representaciones paleolíticas, ya sea en soporte parietal o
mobiliar, es decir, la configuración de un mundo inequívocamente
simbólico.
Entre
el registro arqueológico datado en el cueva alemana cabe destacar
abundantes elementos (ya conocidos) de adorno, representaciones
figurativas y algunas flautas que se constituyen como algunos de los
instrumentos musicales más antiguos conocidos hasta el momento a
partir de las nuevas fechas. La dataciones se realizaron a partir de
los huesos asociados a esos objetos en el mismo nivel arqueológico.
A estos huesos se les aplicaron nuevos métodos de datación. La
innovación básica es el perfeccionamiento de la descontaminación
de las muestras orgánicas que sirven de base para datar por medio
del C14, estas muestras pueden estar alteradas por diversos motivos
como el contacto con otros materiales orgánicos. Existe otro factor
de distorsión que afecta a la fiabilidad de las fechas obtenidas y
es el C14 existente en la atmósfera. Este no es constante a lo largo
del tiempo por lo que es necesario la utilización de curvas
calibración que maticen los resultados obtenidos. Esas variaciones
de C14 son mayores de lo que en un principio se conocía lo que
afecta a las dataciones acumuladas hasta ahora y además no todos los
laboratorios usan los mismo métodos y curvas de calibración. Los
investigadores de las Universidades de Oxford y Turinga responsables
del estudio concluyen a partir de los nuevos datos un origen “alemán”
del Auriñaciense y las representaciones paleolíticas, y su
difusión a Europa por el corredor del Danubio.
Una
vez más vemos como la divulgación científica de contenidos
arqueológicos cae en el sensacionalismo anunciando la nueva cuna
de...realizando afirmaciones para las cuales aún no contamos con
datos suficientes. Del mismo modo que las dataciones de la cueva de
Geissenklösterle
ha
aportado fechas más antiguas para sus niveles arqueológicos a
partir de la solución de algunos problemas metodológicos, es lógico
pensar que las dataciones de otros yacimientos se hayan visto
lastradas por los mismos problemas, ofreciendo fechas rejuvenecidas,
de ahí que haya que cuestionar las conclusiones que se sacan de un
origen alemán del auriñaciense y el erroneamente llamado arte
paleolítico, así como su difusión por el corredor del Danubio
hacia el sur.
Todo
esto no resta transcedencia al nuevo estudio ya que aporta un nuevo
marco cronológico al conocimiento del Auriñaciense
y el desarrollo del comportamiento simbólico (aunque fechas
similares ya estaban presentadas para la cueva de Fumane). Puede
tener consecuencias importantes en el conocimiento de la relación
sapiens
– neandertal,
ampliando la convivencia temporal de ambas poblaciones en Europa que
habrá que determinar hasta que punto interactuaron. Además nos
proporciona los instrumentos musicales más antiguos (flautas) junto
con la flauta de Hohle Fels (37.000-40.000 BP) y la flauta de Divje
Babe (43.100 BP), asociada a neandertal y discutida por algunos
investigadores. Las flautas están talladas a partir de huesos de
aves y marfil de mamut.
Una
última nota de precaución, aunque la cultura auriñaciense parece
asociada a HAM (sapiens sapiens) la realidad arqueológica es que no
existe una asociación clara entre restos óseos e industrias
auriñacienses, salvo algunos restos parciales de mandíbula. Los
restos humanos asociados a estos niveles arqueológicos son
fundamentalmente piezas dentarias que no son un marcador del todo
fiable y el porcentaje de esos dientes responde a un 85% a HAM y un
15% a neandetal.