Homo
erectus,
el
hombre ergido,
es probablemente el primer espécimen dentro del género Homo
al que se puede calificar como ser humano sin temor a la
controversia. Bien es cierto que el género Homo llevaba milenios
evolucionando por las cálidas tierras del continente africano, con
varias especies como Homo
habilis
y Homo
rudolfensis,
incluso Homo
georgicus
(estos ya habían alcanzado la frontera de Asia con Europa), que
mostraban ya evidentes rasgos anatómicos y tecnológicos de una
humanidad incipiente. Sin embargo, el precario registro arqueológico
de estas especies denota una ausencia de comportamientos contextuales
que nos construyen como animales racionales, como seres humanos.
![]() |
| Reproducción de Homo erectus |
¿Quién
fue Homo erectus?
La
nomenclatura para una nueva especie dentro de la familia humana fue
propuesta por el médico Eugéne Dubois allá por el año 1892, quién
en su enconada lucha por encontrar el eslabón perdido entre el mono
y el hombre estaba convencido de que este habría de localizarse en
algún lugar perdido de Asia. La búsqueda de una especie-puente
entre lo animal y lo racional tuvo un papel esencial en la
investigación paleoantropológica de su época. Su actividad
investigadora le condujo a documentar fósiles de Homo
eretus
en la Isla de Java, los cuales fueron datados hace unos años en 1,6
m.a. gracias al desarrollo de las técnicas de datación. En un
primer momento recibieron el nombre de Anthropopithecus
erectus
pero la documentación de una significativa capacidad craneal hizo
rectificar su nombre a Pithecanthropus
erectus,
hasta que en 1940 queda adscrito al género Homo.
Este
homínido vivió entre hace un 1,9 m.a y 100.000 años (algunas
dataciones bastante discutidas lo retrasan hasta hace 50.000 años),
un largo periodo evolutivo para una especie (hecho que deja patente
su éxito adaptativo). Dicho lapso de tiempo abarca desde el
Plioceno hasta el Pleistoceno superior, pasando por el medio e
inferior. Homo erectus tuvo su origen evolutivo en África, expandiéndose desde esa primigenia cuna hacia el sureste asiático y
China amparado en unas condiciones climáticas propicias.
Recientemente ha sido publicado un estudio que documenta su llegada a
Siberia, del que posteriormente hablaremos.
Los
yacimientos más destacados que han proporcionado restos fósiles que
permiten caracterizar a Erectus proceden en su mayor parte de
Asia, son Zhoukoudian, Hexian, Lantian, Yunxian en China,
Sangiran, Ndandong, Sambungmacan, Trinil (Isla de Java). En África
existen yacimientos destacados pero presentan una problemática
metodológica: la adscripción de sus fósiles, ya que parte de la
comunidad científica entiende que pertenecen a Homo ergaster
(el Homo erectus africano y europeo). En la actualidad una
corriente mayoritaria tiende a considerar a Erectus una
especie esencialmente asiática. Tradicionalmente se entendía la
aparición de Erectus como poblaciones evolucionadas a partir
de habilis, pero la documentación de nuevas especies puso en
cuestión dicha tesis, cobrando fuerza su relación filogenética con
georgicus, o incluso rudolfensis.
Respecto
a la tecnología empleada por estos por estos grupos humanos no hay
grandes novedades, las técnicas en la talla de útiles de piedra
siguen siendo similares a las de poblaciones Homo anteriores,
esencialmente modo 1 y modo 2 o achelense. Aunque un matiz importante
es el dominio de la tecnología del fuego, que permitió a Erectus
ser el primer humano que cocinaba sus alimentos y calentaba y daba
luz a sus noches. El dominio del fuego puede remontarse a 1,5 m.a.,
sin embargo las evidencias más antiguas de alimentos cocinados se
remontan a hace un millón de años en la cueva de Wonderwerk
(Sudafrica). Este dominio del fuego es esencial porque impulsó el
desarrollo de la inteligencia social y colectiva.
Caracteres
anatómicos
Una
primera aproximación a los rasgos físicos del Homo erectus
deja percibir de forma inconfundible sus características plenamente
humanas, con unas proporciones ya muy cercanas a la humanidad
moderna. La capacidad craneal ha sufrido una importante expansión
con respecto a las especies predecesoras (habilis, rudolfensis,
georgicus), evolucionando desde los 900 cm³ de los
primeros ejemplares africanos hasta los 1200 cm³ de los últimos
ejemplares documentados en Asia hace 100.000 años. Presentan un
neurocráneo evolucionado respecto a habilis y georgicus,
siendo más alto y largo para dar cabida al crecimiento del cerebro.
Aún es muy significativo el diformismo sexual, es decir, la
diferencia de estatura y peso entre los machos y las hembras,
alcanzando el 1,70-1,80 y 1,50 cm de estatura y los 80 y 60 kg de
peso respectivamente. Otros rasgos son la ausencia de mentón, unos
dientes reducidos, unos conjuntos óseos bastante robustos y unos
arcos supraorbitales muy marcados. Y aún es evidente el prognatismo
maxilar y mandibular respecto a poblaciones más modernas. Se debe
resaltar un cambio hacia un mayor crecimiento general en todo el
cuerpo menos en la dentadura, cuestión que viene explicada por el
cambio de dieta respecto a los homínidos anteriores, con un mayor
aporte de proteínas y grasas animales a partir de la caza y el
carroñeo de presas.
![]() |
| Cráneo del Hombre de Pekín |
El
camino de Siberia no era el del frío
Recientemente
se presentó a la opinión pública un estudio científico del
Instituto de Arqueología y Etnografia de Rusia en el que se
presentaban los interesantes resultados de las investigaciones
efectuadas durante una década en la cueva siberiana de Karama,
en los montes de Altai (sur de Siberia). En estos mismos montes se
documentó hace un año una nueva especie relacionada genéticamente
con los neandertales, los denisovanos. Los trabajos científicos han
sido dirigidos por el arqueólogo Mijail Shunkov.
Los
niveles arqueológicos más antiguos de Karama han sido
datados en una horquilla temporal entre 800.000 y 1 m.a. Aa partir de
lo cual los científicos han inferido que las poblaciones de Erectus
llegaron a Siberia por la ruta migratoria del norte desde África,
cruzando las actuales repúblicas centroasiáticas, auspiciados por
unas condiciones mediambientales propicias. De cualquier modo, no
debemos dejarnos arrastrar por las actuales condiciones climáticas
de Siberia para concluir una gran capacidad cultural
adaptativa de Erectus a condiciones muy adversas ya que los estudios
paleoclimáticos ponen de manifiesto que durante la horquilla
temporal en que se datan esos niveles arqueológicos en Siberia
imperaba un clima benigno.
El
problema, común a otros yacimientos y otros periodos, es que en los
trabajos arqueológicos no se documentaron restos fósiles humanos
sino restos de artefactos manufacturados por el ser humano, industria
lítica correspondiente al modo 2 o tecno-complejo achelense y aunque
la asociación de ese tipo de industria durante ese periodo con el
tipo humano Erectus tiene su peso, siempre es arriesgado si no
existe la asociación in situ de fósiles óseos y fósiles líticos.
Lo que no deja lugar a la duda es el importante aumento en la fecha
del primer poblamiento por parte del género Homo
de Siberia, pasando de 250.000 años a un mínimo de 800.000
años.
![]() |
| Material lítico del yacimiento de Karama |


