domingo, 13 de mayo de 2012

Los retratos humanos paleolíticos de La Marche (Francia)


Escena sexo


El mal llamado arte paleolítico es uno de los temas más apasionante de toda la Prehistoria. Testimonio mudo de la explosión de la capacidad simbólica de Homo sapiens sapiens se extiende por las cuevas y abrigos de toda Europa, pero tiene su foco más espectacular en la zona franco-cantábrica con impresionantes ejemplos como las cuevas francesas de Chauvet o Lascaux y en Cantabria Altamira, El Castillo o La Garma. Pero las representaciones no se realizaban únicamente en las paredes de las cuevas, existen representaciones en objetos muebles denominadas arte mobiliar, que eran grabadas en hueso, asta y piedra. En muchos casos estos objetos muebles decorados reproducían los temas de las paredes de las cavernas y en otros aportaban temas nuevos como el que trataremos en este artículo.

Conjunto de retratos

Las representaciones que abordan al ser humano durante el Paleolítico superior son realmente raras si exceptuamos las manos en positivo y negativo y las famosas estatuillas femeninas denominadas como venus. Siempre son seres antropomorfos, mitad humanos, mitad animales, definiendo su género la presencia ostentosa de órganos sexuales. Habitualmente se ha mantenido en la investigación que no existen los retratos individuales y que las representaciones son estereotipos, con rasgos constantes y repetitivos. Sin embargo esa norma tiene una salvedad, que rompe las convenciones de las representaciones del Pleistonceno superior, en el yacimiento francés de la cueva La Marche, donde se localizaron 155 retratos de hombres y mujeres paleolíticos concretos.



















La Marche es un yacimiento singular, excepcional en todo los sitios del Paleolítico superior, se encuentra en la comuna de Lussax-les-Châteaux al oeste de Francia y entre su registro arqueológico compuesto por un total de 1532 representaciones de animales y seres humanos, destacan los 155 retratos ya citados, que fueron exhumados en una excavación antigua de 1937 por León Pericard. La autenticidad del hallazgo fue inmediatamente cuestionada, pero actualmente parece asentada su aceptación. Técnicamente son grabados profundos en soporte de piedra, en plaquetas y están datados durante el Magdaleniense (16.000 BP). En ellos se pueden diferenciar los rasgos individuales naturales y estilizados de algunos de los hombres y mujeres que poblaron la Europa de la Edad del Hielo e incluso apreciar como vestían los individuos con botas, túnicas y gorras o escenas explícitas de sexo.Presentamos la digitalización de varios de los retratos para apreciar mejor los detalles y un par de fotos.






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