miércoles, 9 de enero de 2013

Arte paleolítico: El bastón perforado con ciervo grabado (El Castillo)



El arte mobiliar paleolítico utiliza para plasmar el imaginario colectivo diversos soportes como plaquetas, conchas, restos óseos o astas de los animales cazados que además proporcionaban un vital aporte de proteínas y pieles para protegerse del frío. Es posible que ese mismo universo se reflejará también en materiales perecederos como madera o pieles que desgraciadamente no han llegado hasta nosotros por motivos de conservación.

Bastón perforado de El Castillo


Una de esas piezas talladas en asta de cérvido es El bastón perforado de la Cueva de El Castillo (Cantabria), localizado en el nivel 6 de su potente estratigrafia datado durante el Magdaleniense Superior Final (12121 BP). Se puede contemplar en el Museo de Bellas Artes de Cantabria.

El grabado fue recuperado durante las excavaciones de principios del siglo XX por el gran arqueólogo Hugo Obermeier cuando se iban acumulando los primeros conocimientos acerca de la vida del hombre prehistóricos. En el mismo se representa un ejemplar de ciervo macho con especial atención en los detalles como el espectacular astado. Para el perfilado del contorno han empleado la técnica de grabado profundo, bastante grosero, mientras que para los demás detalles de la anatomía el trazo es mucho más sutil, menos profundo y fino.

El minucioso trabajo del ser humano del Paleolítico puede observarse en primer lugar en la adaptación de la figura al soporte curvo del asta, así como en la plasmación de detalles como los ojos, la boca, la papada, las orejas, los cuartos traseros...

Calco del bastón

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