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jueves, 10 de noviembre de 2016

La selección natural eliminó parte de la #herencia #genética #neandertal en los humanos modernos

LOS NEANDERTALES COMO GRUPO HUMANO DESAPARECIERON HACE UNOS 30.000 AÑOS MÁS O MENOS, PERO UNA PARTE DE SU ADN SE MANTIENE COMO HERENCIA GENÉTICA EN EL GENOMA DE LOS HUMANOS MODERNOS, NUESTRA ESPECIE. EL PROBLEMA DE ESTA HERENCIA SE ABORDA EN UN NUEVO ESTUDIO REALIZADO POR LOS GENETISTAS DE LA UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA DAVIS. LA CONCLUSIÓN MÁS SIGNIFICATIVA MUESTRA POR QUÉ ESA HERENCIA GENÉTICA DE NUESTROS PARIENTES MÁS CERCANOS SE ESTÁN ELIMINANDO POCO A POCO EN BASE A LOS MECANISMOS DE LA SELECCIÓN NATURAL.

"En promedio, se ha producido una selección débil pero generalizada de los genes neanderthales", declaró uno de los responsables del estudio, Graham Coop, profesor en el Departamento de Evolución y Ecología y del Centro de Biología de la Población de la Universidad de California Davis. Él es el autor principal del artículo publicado el 8 de noviembre en la revista PLoS Genetics. La selección parece ser consecuencia de una pequeña población de neandertales mezclada con una población mucho mayor tamaño de humanos modernos, cuyo rastro genético resultó el dominante.

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Los antepasados de las poblaciones neandertales comenzaron la divergencia genética con nuestros antepasados ​​africanos hace más de medio millón de años. Fruto de esa evolución genética en Europa y Asia Central emergió la anatomía clásica neandertal cuya presencia se detecta en el registro fósil humano hasta hace unas pocas decenas de miles de años.

En base al registro arqueológico de la cultura material no cabe duda que las poblaciones neandertales contaban con una cultura muy sofisticada. Ese conjunto material se conoce como musteriense (para la cultura del Paleolítico Medio) y fueron capaces de evolucionar hacia comportamientos más modernos definidos por el uso de colgantes de adorno personal y nuevas formas en la talla de la industria lítica así el uso de material óseo. Esta evolución se conoce como Chatelperroniense y es una de las culturas de transición del Paleolítico medio al Paleolítico superior. 



Cuando los Homo sapiens salieron de África hace unos 50.000 a 80.000 años y se extendieron en Europa y Asia, tuvieron encuentros sexuales con los neandertales que culminó en una descendencia fértil e híbrida. Esa primera descendencia híbrida habría sido, en promedio, una mezcla 50-50 de genes neandertales humano moderno y podían haber convivido junto con los humanos modernos, los neandertales u otros híbridos.

Entonces, ¿qué pasó con el ADN neandertal? Hoy en día los genes neandertales son un pequeño porcentaje entre el 2 y el 3% del genoma de las personas de ascendencia europea, un poco más común en personas de origen asiático (hasta el 5%), y casi ausente en las personas de ascendencia africana.

El equipo investigador responsable del estudio ideó un método para medir el grado de la selección natural del ADN neandertal en el genoma humano. Una hipótesis hasta la fecha ha sido que los neandertales se convirtieron rápidamente en incompatibles genéticamente con los humanos modernos, por lo que su descendencia híbrida no se "ajustó" en términos evolutivos o que bien no lograron prosperar o no eran fértiles.

Sin embargo, el estudio pone de manifiesto una realidad diferente. En lugar de mostrar una fuerte selección en contra de unos pocos genes neandertales, encontraron una débil pero generalizada selección en contra de muchas secuencias de ADN neandertal, es decir se eliminaron poco a poco desde nuestro genoma.

Homo Sapiens y Homo Neanderthalensis, frente a frente.

Según Coop esto es consecuencia de que una pequeña población aislada de neandertales se mezcló con una población mucho mayor de humanos modernos. La endogamia en poblaciones pequeñas significa que las variantes genéticas comunes pueden permanecer incluso si son perjudiciales en algún grado. Pero cuando se mezclan en una población más amplia, la selección natural comienza a actuar en contra de esas variantes y eliminarlas finalmente.

"El tamaño de la población humana moderna ha sido históricamente mucho más grande, y esto es importante ya que la selección es más eficiente en la eliminación de las variantes perjudiciales en grandes poblaciones," dijo Juric, otro de los investigadores.

"Las variantes perjudiciales que podrían persistir en los neandertales no podían persistir en el ser humano. Creemos que esta simple explicación puede explicar el patrón de ascendencia Neanderthal que vemos hoy en día a lo largo del genoma de los humanos modernos ". Los resultados son consistentes con otro trabajo publicado recientemente. Si los neandertales hubieran sido más numerosos que los humanos modernos con los que se encontraron, podríamos haber tenido una mezcla diferente de Neandertales y los genes humanos, dijo Juric.



Fuente: The fate of Neanderthal genes

domingo, 30 de diciembre de 2012

La vida en un clan paleolítico


Existe el mito popular del hombre de las cavernas como grupos humanos más bien bestializados, poco desarrollados, con una cultura escasa, rudimentaria y embrutecidos por unos biotopos hostiles, hecho que desmienten las pruebas arqueológicas que van caracterizando a estas sociedades con un grado importante de complejidad, en las que a partir de los inicios del Paleolítico Superior se produce una explosión de la vida cultural y social de estos grupos de cazadores-recolectores que se manifiesta principalmente en una cada vez más perfeccionada industria lítica, que se estandariza a la vez que se desarrollan útiles especializados para cada una de las tareas, también se comienza a documentar la implosión de útiles trabajados en otras materias primas como el hueso, las astas o la madera. Las manifestaciones de adornos personales, las representaciones parietales o en objetos muebles, los inicios de los instrumentos musicales y de los rituales de inhumación y el dominio de los ciclos naturales, de los calendarios y de la astronomía son reflejo de unas sociedades cada vez más complejas, con un potente acervo cultural, que algunos investigadores han denominado como sociedades opulentas, incluso se podría hablar de sociedades del conocimiento. Gran parte del tiempo de estas sociedades estaría dedicado al ocio y al pensamiento, ya que vivían en un medio abundante en recursos y del cual tenían un profundo conocimiento, lo que les permitía dedicar apenas dos o tres horas al trabajo, a la producción económica, sin apenas pasar épocas de carestía.

Culturas del Paleolítico superior

En el continente europeo el Paleolítico Superior comienza a emerger en torno al 40.000 BP, variando según las zonas y se define por una serie de rasgos como la aceleración del ritmo histórico en que se producen los cambios, una importante expansión demográfica, la diversificación de los rasgos culturales, surgimiento de las representaciones parietales y muebles y la expansión del Homo sapiens ocupando todo el planeta. Es un momento críticamente frío, con condiciones climáticas substancialmente adversas ya que se desarrolla a partir de la cuarta glaciación dentro del periodo de enfriamiento conocido como Würm. Dentro del Paleolítico Superior se pueden distinguir diversas culturas o complejos culturales definidos por los cambios tecnológicos y rituales, así como una mayor planificación y eficacia en la explotación de los recursos presentes en la naturaleza.

Así, el Paleolítico Superior da comienzo con tres complejos culturales: Chatelperroniense, Auriñaciense y Gravetiense, que conforman lo que se conoce como Paleolítico Superior Antiguo. La cultura chatelperroniense-perigordiense es un periodo de transición desde la última industria lítica del Paleolítico Medio, el Musteriense. Es este el momento histórico en el que por primera vez entran en contacto dos poblaciones humanas diferentes en Europa, sapiens y neandertales. La industria Chatelperroniense se define por los cuchillos de dorso curvo, alguna industria ósea y la aparición de adornos personales como colgantes tallados en hueso. Esta nueva industria lítica es manufacturada fundamentalmente por los grupos humanos neandertales, que durante este periodo se especializan en la caza de  grandes animales de climas fríos como rinocerontes lanudos y renos. El siguiente grupo cultural se conoce como Auriñaciense (33.000-29000 BP), abarca un momento fuertemente definido por los acusados cambios climáticos en periodos de tiempo muy cortos, con periodos de mucho frío y máxima extensión de los glaciares seguidos de temperaturas más suaves. A nivel arqueológico se define por la presencia de una especie de puntas arrojadizas fabricadas en hueso conocidas como azagayas. El Gravetiense (30.000-21.000 BP) presenta una novedad importante, se produce la proliferación de las figuras femeninas en bulto redondo `Venus paleolíticas`, que son fabricadas en piedra, hueso o marfil. Los científicos consideran de forma mayoritaria al Homo sapiens como el autor de este tipo de industria. Buenos ejemplos de este periodo los tenemos localizados en Cantabria con yacimientos como las cuevas de El Castillo, Morín o El Pendo.

Colgantes chatelperronienses procedentes de Francia

El complejo Solutrense corresponde con el Paleolítico Superior Medio y abarca un periodo comprendido entre 21.000 a 17.000 BP. Se produce una revolución en la industria lítica con la aparición de puntas de proyectiles conocidas como hojas de laurel, con un retoque escamoso que invadía toda la pieza. En la industria ósea aparecen agujas con ojo para colocar hilos, una importante innovación con consecuencias profundas en la vida del ser humano ya que permitió un elaboración más eficaz de la ropa para protegerse del frío. La  cueva cántabra de Covalanas (Ramales de la Victoria), declarada Patrimonio de la Humanidad junto otros conjuntos rupestres de la Cornisa Cantábrica, presenta una de las más impresionantes series de pinturas rupestres del Solutrense.

Por último, el Paleolítico Superior final que supondría la eclosión de las cuevas con las representaciones rupestres más espectaculares como es el caso del El Castillo y Altamira en Cantabria o los grandes paneles de Francia. Este periodo se conoce como Magdaleniense (17.000 - 10.000 BP). En este momento la industria ósea presenta una evolución espectacular, aumentando exponencialmente los útiles trabajados en hueso, se produce la generalización de arpones para la pesca cuidadosamente tallados.

Mano de la cueva El Castillo

Tradicionalmente la emergencia del Paleolítico Superior se ha explicado a partir de la llegada al continente europeo de clanes de Homo sapiens quienes sustituyen a las poblaciones de carácter europeo, es decir, a Homo neanderthalensis. Sin embargo, esta tesis de la sustitución de una población por otra ha sido seriamente cuestionada por los últimos avances en paleogenética. El estudio del genoma neandertal ha puesto de manifiesto la presencia de un importante porcentaje de genes neandertales en poblaciones actuales no africanas, tomando fuerza la teoría de la hibridación.

Vida, enfermedad y muerte

Durante el Paleolítico Superior los seres humanos se agrupaban en grupos de reducidos tamaños, clanes unidos por parentescos sanguíneos normalmente no superiores a 50 o 60 individuos aunque en ocasiones podían llegar a los dos o tres centenares, que se concentraban en zonas con una alta riqueza en recursos naturales. Estos grupos o clanes, bastantes numerosos, compartían una cultura común como demuestran la difusión tecnológica de los útiles tallados en piedra o hueso, los adornos personales, los rituales funerarios y las representaciones paleolíticas.

La esperanza de vida era relativamente corta, entre los 40-50 años, edad a la que ya se podía considerar como vejez y a la que una parte importante del grupo no lograba alcanzar. El momento crucial en la vida de toda persona en la Prehistoria era el nacimiento y los primeros años de vida, con una mortalidad infantil importante, una vez superadas esas etapas el peligro de morir era mucho menor. Entre las causas más importantes de muerte estaban los traumatismos producidos en los momentos más arriesgados de la caza, accidentes laborales que diríamos ahora. Son frecuentes las fracturas y será en el Paleolítico Superior cuando comiencen a ser tratadas con prototipos de férulas armadas con corteza de árboles para facilitar una mejor recuperación del hueso fracturado. Aunque el ser humano durante el Paleolítico Superior gozó de buena salud y las enfermedades eran menos frecuentes que en la actualidad, el registro fósil también nos permite conocer algunas de las enfermedades que padecieron nuestros antepasados durante la Prehistoria. Así tenemos documentados casos de reumatismos causados por el desgaste físico, infecciones, caries, gingivitis, esclerosis, tuberculosis o carcinomas. Las enfermedades en el ser humano vienen determinadas en una buena parte por el sistema económico de producción, es imposible pensar que enfermedades ahora comunes como el cáncer se desarrollen de forma importante como en la actualidad en un sistema respetuoso con el medio ambiente. El desarrollo durante el Paleolítico de los sentimientos de altruismo y solidaridad que nos definen como especie propició la aparición de los primeros remedios médicos, basados en un profundo conocimiento de las propiedades medicinales del medio natural y de sus recursos y en el método ensayo-error.

En este momento se diversifican los hábitats, se siguen aprovechando las cuevas como lugar de habitación pero también como de trabajo, enterramiento y de rituales, aunque los asentamientos al aire libre son más habituales que en cueva. Los primeros pasos de la arquitectura y de las técnicas constructivas permitieron que estas ocupaciones al aire libre presentan una tipología muy variada, tendiendo a adaptarse al medio, llegándose a constituir de forma frecuente pequeños poblados estacionales de hasta 28 cabañas como en el yacimiento de Kostienki (Rusia), donde las cabañas eran de tipo comunal y de un tamaño considerable (35x15 m), aprovechándose la abundante madera del entorno para la construcción del armazón, que era atada con tiras de cuero y cubierta con pieles curtidas. Otro tipo de vivienda se documenta en el yacimiento francés de Pincevent, un asentamiento de cazadores de renos, que emplearon durante el Magdaleniense final en sus cabañas estructuras piramidales con postes de madera entrelazados en la parte superior, siendo recubiertos también con pieles.

Los grupos humanos basaban su economía en la recolección de frutos silvestres y en la caza de animales salvajes. Ambas actividades eran colectivas y respondían a una cuidada planificación, posible gracias a los conocimientos de los ciclos del sol y la luna, y por tanto al uso de calendarios, que permitían conocer los movimientos migratorios de las manadas, las épocas de parto o de maduración de frutos y vegetales silvestres. La caza se hizo más selectiva, centrándose en animales ungulados como ciervos y renos, preferentemente individuos jóvenes. Es durante el Paleolítico Superior cuando se domestica el perro a partir de los lobos salvajes capturados posiblemente siendo aún lobeznos. Una novedad económica muy significativa de este periodo es la pesca, para la cual se desarrollan magníficos arpones en hueso.


Representación Museo de Altamira