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lunes, 15 de octubre de 2018

Los #contornos recortados sobre huesos hioides del #arte mueble del #Paleolítico superior

El fin del Último Máximo Glacial (~18.000 BP) supuso un cambio cultural en las poblaciones del Paleolítico superior. Las masas de hielo que habían ocupado extensas zonas del continente europeo se retrotrajeron gradualmente, lo que supondrá la expansión de los grupos de cazadores-recolectores y un cambio en el modelo de territorialidad. Este hecho se observa entrado el Magdaleniense medio (~14.000-13.000 BP), siendo entonces cuando la movilidad y los contactos entre estos grupos se intensifican en comparación con periodos anteriores. Buen testimonio de ello es la difusión de materias primas y habilidades tecnológicas, así como el intercambio de bienes materiales.

Figuras como estas recorrían cientos de kilómetros y eran reproducidas, intercambiadas y/o transferidas. La circulación de estos objetos, junto con otros elementos del repertorio artístico mobiliar y parietal, probablemente traería consigo un intercambio de información y conocimiento que favoreció los avances tecnológicos y la transmisión de la cultura, aspectos que han resultado de vital importancia en la evolución de nuestra especie. Como base material para inferir acerca de estas conductas humanas cabe examinar los paralelos entre restos arqueológicos distantes.

Figura 1. Contorno recortado de Tito Bustillo (Ribadesella, Asturias). Foto: Verónica Schulmeister.

En esta línea, el estudio de los contornos recortados resulta sustancial.  Hay manifestaciones de estas piezas durante el Solutrense (~22.000-17.000 BP), aunque la mayoría surgen durante el Magdaleniense medio (~14.000-13.000 BP). Algunos autores sostienen la posibilidad de que la distribución de estos elementos podría haber sido el fruto de desplazamientos a larga distancia (e.g., Corchón, 2005; Fortea, 1990). Precisamente, por su alto grado de estandarización y su dispersión territorial, que abarca desde la cuenca del Nalón, en Asturias (La Viña, Las Caldas) hasta el Perigord (Laugerie Basse) y la costa mediterránea francesa (Gazel y La Crouzade), pasando por la zona oriental de Asturias (Tito Bustillo) y Cantabria (La Garma).


El concepto de contornos recortados está dirigido a figurillas en bulto redondo que conforman cabezas realistas de animales, équidos y cápridos en su mayoría. Para su fabricación se empleó principalmente el hueso hioides de caballos o bóvidos, dada que la propia morfología de este elemento esquelético es aprovechada por su semejanza con la anatomía de dichos herbívoros. Su función como elementos ornamentales de sujeción o suspensión se sobreentiende porque generalmente presentan una o más perforaciones, cerca de las orejas o de los orificios nasales.

Figura 2. Cadena operativa de un contorno recortado. Obtenido de Sanchidrián (2001).


Las máximas concentraciones se han encontrado en el sector pirenaico atlántico y central. Los équidos son los animales mejor representados; sin embargo, la colección de Labastide es algo diferente. Está compuesta por 19 contornos recortados, los cuales fueron hallados juntos en 1974, a 200m de la entrada de la cueva (Fritz, 1999). La morfología es muy homogénea, y los exámenes microscópicos parecen apuntar que han sido obra del mismo autor (Fritz, 1999). Del total de los contornos hallados, 18 son cápridos; 9 rebecos pueden orientarse mirando a la izquierda, y 9 mirando a la derecha. El contorno restante se trata de un bisonte, que presenta una perforación en la oreja y otra en el hocico. Con todo, se sugiere la posibilidad de que estos elementos estuvieron engarzados, conformando un collar en el que los rebecos estarían orientados en ambos sentidos y el bisonte ocuparía el centro (Fritz, 1999).
Figura 3. Conjunto de contornos recortados de Labastide (Altos Pirineos, Francia).

El conjunto de contornos recortados de la Cornisa Cantábrica también resulta relevante, algunos ejemplos destacables:
·         La representación de un ave en el yacimiento de Ekain, País Vasco (Figura 4.1). El soporte empleado es una costilla de bóvido de talla grande, y no existe perforación ninguna. Estas diferencias conllevan clasificar el ejemplar en el reducido conjunto de piezas realizadas en otros soportes (Altuna et al., 2012), “perdiendo quizá en la sustitución el sentido simbólico que había determinado la elección del hueso hioides de caballo, cuya forma natural es homotética de la cabeza de este mismo animal” (Sauvet et al., 2008).
·         Lo mismo ocurre con el contorno recortado hallado en el denominado “Santuario” de la cueva de El Juyo (Cantabria). Se trata de una cabeza de cierva grabada y tintada con óxido de hierro sobre un hueso plano. El grabado del hocico, la boca, el ojo y el pelo del cuello y la cara se han realizado con un buril, configurando una imagen naturalista; las orejan han sido rellenadas con una retícula de líneas (Figura 4.2).
·         De entre los hallazgos de la cueva de Tito Bustillo (Ribadesella, Asturias), destaca el contorno recortado con forma de cabeza de cabra (Figura 4.3). La presencia de anillos en el cuerno y la barba en la parte inferior de la cabeza reflejan que se trata de un macho. El soporte empleado es un candil de cérvido. La determinación de la especie representada no está clara, podría asociarse a Capra pyrenaica o a Capra Ibex. En La Garma (Cantabria), aparece la representación de otro cáprido. La barba debajo del hocico permite atribuir el género y la identificación específica, tratándose de un macho de Capra pyrenaica. La pieza ha sido grabada con un alto grado de detalle, representando todas las partes anatómicas de la testa del animal con trazos profundos. Se distinguen la barba ya señalada, la boca, los orificios nasales. Para la representación de los ojos, se ha incluido el lagrimal, perfectamente diferenciado de la representación circular de los ojos (Figura 4.4).
·         En la cueva de Las Caldas (Asturias), los soportes empleados son los hioides de caballo, al igual que en el ámbito pirenaico. Aparecen representados dos caballos y un bisonte (Figura 4.5).

Figura 4.1) Contorno recortado de ave del yacimiento de Ekain (País Vasco). Modificado de Altuna et al. (2012). 2) Contorno recortado de una cabeza de cierva de la cueva de El Juyo (Cantabria). Foto de Pedro Saura, modificado de González y Gordon (2015). 3) Reproducción del contorno recortado de Tito Bustillo (Ribadesella, Asturias). Foto de Verónica Schulmeister. 4) Contorno recortado de la Garma (Cantabria). 5) Contorno recortado de un bisonte. Modificado de Corchón (2005-2006).


Al margen de la función concreta que pudieron tener estos elementos, la calidad estilística y el esmero que supuso su elaboración ponen de manifiesto el valor simbólico y estético de los contornos recortados. Este tipo de obras artísticas resultan piezas clave para caracterizar la cultura y relaciones entre las poblaciones del Paleolítico superior; s
u amplia difusión y estandarización ponen de manifiesto la amplitud de los movimientos, intercambios y conexiones culturales a larga distancia.

Autores: Cristian Micó, Felipe Cuartero e Iván Díaz. 


·             Altuna, J., Mariezkurrena, K., Ríos, F., Wesbuer, J., 2012. Contorno recortado de ave en el yacimiento de Ekain (Deva, País Vasco). Préhistoire, Art et Sociétés LXV-LXVI, pp. 1299-1310.
·      Corchón, Mª. S., 2005-2006. Los contornos recortados de la cueva de las Caldas (Asturias, España), en el contexto del Magdaleniense medio cántabro-pirenaico, Munibe, 57 (2), pp. 113-134.
·      Fortea, F.J.,1990. Abrigo de la Viña. Informe de las campañas 1980-1986. En: Excavaciones arqueológicas en Asturias 1983-86. 1ª edición. Oviedo: Servicio de Publicaciones del Principado de Asturias, pp. 55-68.
·      Fritz, C., 1999. La gravure dans l'art mobilier magdalénien, du geste à la. représentation. Contribution de l'analyse microscopique. Documents d’archéologie francaise, n.º 75. París.
·      González, J., Gordon, L., 2015. Excavando la cueva de El Juyo: un santuario de hace 14000 años. Monografías del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, 25. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
·      Moure, J.A., 1983. Escultura magdaleniense descubierta en la Cueva de Tito Bustillo. Ars Praehistorica II, pp.169-176.
·      Sanchidrián, J.L., 2001. Manual de arte prehistórico. Ariel, Barcelona.
·      Sauvet, G., Fortea, F.J., Fritz, C., Tosello, G., 2008. Crónica de los intercambios entre los grupos humanos paleolíticos. La contribución del arte para el periodo 20000-12000 años BP. Zephyrus LXI, enero-junio 2008, pp. 33-59.


domingo, 14 de octubre de 2018

Restauración y Reconstrucción virtuales mediante Fotogrametría y Diseño 3D: otro caso práctico en Santa Criz de Eslava (Navarra)



Dice el refrán que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Si, además, existe un infierno especial reservado para aquellos que perpetran atrocidades contra el Patrimonio (histórico, artístico, arqueológico), la senda que a él conduce debe de estar cubierta con grandes losas en las que podremos leer inscripciones como “¡Es que estaba hecho una penita, el pobre!”, o “Míralo qué majo, cómo brilla ahora”.

Curso online tutorizado de la Universidad de Burgos.

Introducción a la #Fotogrametría Digital y su Uso en #Patrimonio XI Edición.

Matricúlate ya en este enlace: https://goo.gl/AC73Q6

CALENDARIO

Del 30 de octubre al 18 de noviembre de 2018.

Más información en: ivandiazsm@gmail.com

En estos tiempos de Ecce Homos de Borja y San Jorges de Estella, es más que nunca imprescindible realzar la profesión del restaurador, esa persona que ha dedicado su carrera a saber lo que se debe arreglar y lo que no, y cómo debe hacerse. Decía Auguste Rodin que “nada hay más bello que las ruinas de una cosa bella”, pero parece que muchos no están de acuerdo, y prefieren ver las cosas como nuevas.

Fig.1: Denuncia desde ACRE (Asociación Profesional de Conservadores Restauradores de España) de un reciente caso de intento amateur de restauración, que desemboca en auténtico atentado contra el Patrimonio afectado.

Un matiz fundamental: en ningún caso pretenderemos reemplazar a la restauración propiamente dicha. Los Principios de Sevilla de la Arqueología Virtual lo enuncian claramente:

Pero ¡tranquilos!, porque desde la Arqueología Virtual podemos contribuir a encontrar una solución. Si hace poco dedicábamos un artículo en este blog a las herramientas de virtualización patrimonial que ayudan al epigrafista a descifrar las inscripciones antiguas, en esta ocasión describiremos cómo podemos recuperar el aspecto original de cualquier pieza, pero sin siquiera tocarla. ¿Brujería? ¡No! Tecnología.


“La visualización asistida por ordenador no debe aspirar a sustituir a otros métodos y técnicas en el campo de la gestión integral del patrimonio arqueológico (por ejemplo la restauración virtual no debe aspirar a sustituir a la restauración real al igual que la visita virtual no debe aspirar a sustituir a la visita real).”
Principios de Sevilla. Principios Internacionales de la Arqueología Virtual. Nº 3: Complementariedad.

Pero sí podemos usar todas las técnicas de documentación y diseño 3D para proponer lo que, al fin y al cabo, será una hipótesis de restitución. Y lo haremos, otra vez, con un ejemplo que tomaremos del magnífico yacimiento de la ciudad romana de Santa Criz de Eslava (Navarra). La excelente gestión integral del Patrimonio que lidera y dirige el profesor Javier Andreu (UNAV) cataliza este tipo de acciones interdisciplinares en beneficio de la documentación, interpretación y difusión del yacimiento, que en nuestro campo, ofrecerán muy pronto un resultado muy visible con el paseo virtual por la necrópolis, realizado en colaboración con el magnífico diseñador navarro  Iker Ibero (premio Emmy 2018 a los mejores efectos visuales como integrante del equipo “El Ranchito”, por su trabajo en la serie “Juego de Tronos”).

Pero veamos cómo hemos gestionado una de las piezas que aparecerán en la recreación. Se trata de un hermoso altar funerario dedicado a la joven Piculla, fallecida a los 16 años, por su “queridísima hermana” Apruncla.  Descubierto en la necrópolis de Santa Criz a mediados de los años 50, hoy puede verse en el Museo de Castejón de Ebro, en Navarra.

Fig.2: La pieza, en su ubicación actual, en exposición en el Museo de Castejón (Navarra).


Comenzamos, por supuesto, realizando la documentación en 3D con un modelo fotogramétrico de alta resolución. La captura de datos fotográficos se realizó en el propio Museo de Castejón, a cuyo personal agradecemos su total colaboración y amable trato, proporcionándonos 93 fotografías en resolución 4K que produjeron en RealityCapture un levantamiento fotogramétrico de 13,7 millones de polígonos y textura de 4K. Como siempre, este modelo queda disponible para cualquier aplicación que el Plan de Investigación desee efectuar.

Fig.3: Captura de pantalla del escritorio 3D en la aplicación fotogramétrica Reality Capture que muestra el modelo de alta resolución y la estarategia de captura mediante la posición de las cámaras.


Por descontado, una de las aplicaciones inmediatas del modelo ha sido su difusión en el Museo Virtual de Santa Criz de Eslava, en el que cuenta con su propia “vitrina” o visor 3D que muestra una versión decimada del modelo, acompañado con descripciones, anotaciones, textos interpretativos, enlaces externos y toda la sabiduría que el profesor Andreu tiene por costumbre regalarnos con cada modelo.


Fig.4: “Vitrina” anotada en el Museo Virtual de Santa Criz de Eslava, visitable en el portal Sketchfab (https://sketchfab.com/santacrizmv)

Pero recordemos otro de los Principios de Sevilla:

“Siempre  que  sea  posible  se  aprovecharán  los  resultados  obtenidos  por  proyectos  de visualización  anteriores,  evitando  la  duplicidad,  es  decir,  la  realización  de  los  mismos trabajos por dos veces.”
Principios de Sevilla. Principios Internacionales de la Arqueología Virtual. Nº 6: Eficiencia.

Para poder obtener más partido del modelo fotogramétrico, realizaremos un intenso trabajo de postproceso mediante la aplicación libre de diseño 3D Blender, a la que siempre nos referimos como la “navaja suiza” del diseño 3D.

El primer paso consiste en optimizar el modelo, lo cual supone racionalizar su geometría (retopología) y “cocinar” (Texture Bake) sobre ese objeto el color y el relieve del original. Podemos hacer la retopología mediante procesos automáticos (por ejemplo, con la aplicación libre Instant Meshes) o modelándola manualmente, como hemos hecho en este caso. Del cocinado de texturas resultan los mapas de color, normales y ambient occlusion que, asociados a la forma optimizada, dan a ésta un aspecto muy similar al original, pero con una fracción del número de polígonos y una configuración a base de quads que podemos editar fácilmente.

Fig.5: Proceso de optimizado desde el modelo original (izquierda): retopología (centro) y Texture Bake (derecha).


El siguiente paso es la restauración virtual. Comenzamos con la restitución de las partes faltantes, lo que en nuestro caso implica reconstruir la geometría de los fragmentos fracturados en la zona posterior, y golpes más pequeños en la frontal. Por supuesto, siempre guardaremos también la forma original para poder presentar con claridad cuáles son las partes que realmente existen y cuáles hemos reconstruido, cumpliendo así otro de los principios de la Arqueología Virtual:

“La  visualización  asistida  por  ordenador  trabaja  de manera  habitual  reconstruyendo  o recreando edificios, artefactos y entornos del pasado tal y como se considera que fueron, es por ello que siempre debe ser posible saber que es real, veraz, auténtico y que no.”
Principios de Sevilla. Principios Internacionales de la Arqueología Virtual. Nº 4: Autenticidad.

Siguiente etapa: restitución hipotética de la policromía. Es importante la palabra hipotética, porque en la mayoría de los casos –y éste no es una excepción- no se conserva el menor resto de los pigmentos originales. Sin embargo, a través de paralelos conocidos, y con la experta guía del profesor Andreu, podemos realizar una aproximación a su estado original. Para ello, sobre la base de las texturas obtenidas mediante Texture Bake, creamos una nueva textura de color en la proponemos el relleno en rojo de las letras de la inscripción (la rubrica, del color ruber o rojo, tan habitual en la epigrafía romana) y una combinación llamativa de colores sobre un fondo de pintura blanca. Aplicamos las pinturas mediante la técnica de Texture Paint con moderación, intentando conservar el matiz que proporcionan las irregularidades de la piedra y de la talla. Y por supuesto, asociando los mapas de normales y ambient occlusion que ya teníamos. Además, podemos simular el efecto de la intemperie añadiendo manchas, desconchones, churretes de moho, etc. Así podríamos presentar el resultado: la pieza original, la restitución “como nueva” y el aspecto que tendría tras unos pocos años de exposición a la intemperie.

Fig.6: Presentación del proceso de restitución de la policromía, incluyendo el “ensuciado” de la textura, con Texture Paint.

Y ya, por último, las aplicaciones, en las que el único límite es nuestra imaginación. Por ejemplo, podemos integrar el modelo en recreaciones de ambientes funerarios romanos, como haremos en el “paseo virtual” que pronto publicaremos. El mismo proceso, y un ejemplo de aplicación, ha servido para crear un panel que formará parte de la exposición itinerante que ADARQ (Asociación de Dibujantes e Ilustradores de Arqueología) celebra periódicamente.

Fig.7: Panel explicativo del proceso para la exposición de ADARQ.

Por lo tanto, hemos mantenido la “ruina de una cosa bella” tal como estaba, ni la hemos tocado (ya los restauradores decidirán si es procedente realizar cualquier acción). Pero al mismo tiempo, la hemos dejado virtualmente “como nueva” y facilitado su comprensión e interpretación estética y funcional, dentro del marco de una hipótesis plausible y guiados y asesorados por un experto en Historia, Epigrafía y Arqueología. Combinamos así documentación, interpretación y socialización, con el máximo rigor científico y el total respeto hacia el objeto de nuestro trabajo.

Siguiendo nuestros cursos online en UBU Abierta, el profesional o estudiante de cualquier ramo del saber relacionada con el Patrimonio (histórico, artístico o arqueológico) puede adquirir las destrezas en Fotogrametría y Recreación 3D aplicadas a Patrimonio necesarias para documentar y editar en 3D cualquier objeto o entorno. Creemos, por otra parte, que este tipo de acciones pueden contribuir a fomentar el respeto hacia el Patrimonio que tanto deseamos.

domingo, 11 de febrero de 2018

Los soportes del #arte mobiliar durante el #Paleolítico.


El arte paleolítico se plasma en paredes, suelos, y techos en los que el grado de variación de humedad resulta realmente importante tanto para su ejecución como para su conservación. Por la inadecuada denominación de arte rupestre paleolítico entendemos las manifestaciones simbólicas que se desarrollan en todo el mundo pero con especial énfasis en la zona franco-cantábrica durante el Pleistoceno final, durante más de 30 milenios, en cuevas, abrigos y en estaciones al aire libre. Se define en contraposición con el arte mobiliar porque no puede ser desplazado en condiciones normales de su lugar original, hechas en soporte parietal. Estas manifestaciones se localizan principalmente en el interior de las cuevas, aunque es posible que ésta sea la visión que tenemos en la actualidad debido a los problemas de conservación de los yacimientos al aire libre o en las entradas de las cuevas, donde las representaciones están más expuestas a la acción erosiva y degradante de los agentes meteorológicos.

Venus de Hohle Fels también datados entre 35.000 y 40.000 B.P.

Los soportes del arte mobiliar

Al intentar proporcionar una definición de arte mueble o mobiliar nos encontramos con la dificultad de que este es una especie de “cajón de sastre” en el cual los arqueólogos han incluido todos los objetos susceptibles de ser desplazados y que a su vez contienen la impronta de alguna manifestación gráfica realizada por la mano del ser humano con una clara intencionalidad. De esto se deriva que se incluyen dentro del mismo concepto objetos como una clara funcionalidad práctica, como pueden ser las azagayas decoradas, con otros objetos cuya practicidad puede ser al menos discutible como las Venus o los colgantes de adorno.



A nivel formal podemos hacer una primera clasificación que distingue tres tipos de soportes: alargados, planos y de forma cilíndrica. El ser humano paleolítico recurre a diversos materiales para dar soporte a estos objetos. Dentro de sus estrategias económicas se encontraba la maximización del aprovechamiento de los recursos cinegéticos obtenidos. De este modo, nos encontramos que la caza además de proporcionar recursos alimenticios también era aprovechada para obtener dicho soportes “artísticos”. Así tenemos que el registro arqueológico nos proporciona objetos de arte mueble fabricados soportes orgánicos como en huesos, astas, dientes, marfil o conchas. No hemos de dejar de señalar el perfil “mentiroso” del registro arqueológico, ya que hay materiales perecederos como la madera o las pieles curtidas que por razones de conservación no están presentes en el mismo pero que sin duda fueron soportes de las manifestaciones mobiliares.
Las posibilidades de aprovechamiento con fines gráficos no son similares ni en todos los animales ni siquiera en todas las partes óseas de un mismo animal. Nos encontramos pues, con que los animales más aprovechados durante el Paleolítico superior fueron los grupos de cérvidos, aves y équidos, existiendo ejemplos de otros muchos incluidos los huesos de los seres humanos como en la cueva vasco-francesa de Isturitz. Por otro lado, las partes óseas más aprovechadas son los huesos planos y largos como las costillas, así como las astas. En este punto hemos de señalar un hueso significativo porque llega incluso a determinar la propia manifestación artística: el hueso hiodes por su propia naturaleza morfológica recuerda las cabezas de cérvidos, hecho que es aprovechado para elaborar representaciones de bulto redondo a base de unos pocos retoques como el grabado, fundamentalmente cabezas de cabra, aunque existen ejemplos de otros animales como caballos o aves. Éste tipo de figuras, que apuntan a nivel técnico a la emergencia de la escultura, se denominan contornos recortados.



Los otros soportes, como el marfil y los dientes, por su propias características intrínsecas de dureza necesitan ser preparados y tratados previamente para ser objeto de representaciones gráficas. Esta característica determina también que principalmente sean destinados a la fabricación de colgantes mediante una perforación. Son excepcionales las figuras talladas en diente como la representación femenina de yacimiento francés de Mas d´Azil. No se determina un patrón definido de preferencia por la dentición de ningún animal, incluso se ha documentado una cuenta de collar en la cueva de Bèdeilhac (Francia) fabricada con dientes humanos. Algo más comunes son las figurillas en marfil, ejemplos paradigmáticos son las estatuillas auriñacienses provenientes de diversos yacimientos alemanes, como el caballo y el mamut de Vogelherd datados en 35.000 B.P., o el Hombre-león y la Venus de Hohle Fels también datados entre 35.000 y 40.000 B.P.

Un caso parecido son los objetos fabricados sobre conchas, normalmente sólo lleva una perforación que denota su uso como colgantes y raramente nos encontramos con representaciones. Como excepción a la norma nos encontramos la cabeza de un bisonte representada en el interior de una concha de Mas d’Azil.

Sin embargo no son estos los únicos materiales aprovechados durante el Paleolítico para expresarse gráficamente, también son comunes los soportes de origen inorgánico como la pizarra, el lignito, el hematites, el talco, la cuarcita, la caliza, la arcilla o incluso el ámbar, como el raro ejemplar de la estatuilla de una cabeza de caballo del yacimiento Isturitz (País Vasco-francés).

En cuanto a los soportes no orgánicos ya hemos dicho que los materiales empleados son diversos y su estudio se aborda desde un punto de vista arqueológico desde aspectos formales. Aunque normalmente su decoración responde a las técnicas del grabado es también habitual el uso de motivos pintados. La elección del tipo de material viene determinada por la abundancia presente en el entorno cercano, aunque se conocen materiales localizados y desplazados desde largas distancias.
Nos encontramos con cantos rodados, definidos por su forma circular redonda en el caso de aquellos formados por la erosión dentro de un medio fluvial y los definidos por su forma aplanada cuya erosión ha sido causada por el movimiento del agua marina.

El segundo soporte son los bloques, diferenciados de los anteriores por su mayor volumen y tamaño pero no lo suficiente como para que sean inamovibles y por lo tanto clasificados dentro del arte rupestre. Su forma suele ser informe, irregular, al no haber estado expuestos a procesos erosivos tan agresivos como los anteriores sino de fragmentación. Para ejemplificar este punto recurriremos a la cueva de Abauntz donde son varios los bloques localizados con grabados con motivos geométricos-abstractos, animalísticos como un caballo o el bloque grabado interpretado como un mapa de la zona datado en 13.600 cal B.P., del cual sólo hay un paralelismo en unos huesos grabados de Moravia (Chequia).

El tercer grupo es el de las plaquetas o losetas que por su propia morfología plana y con dos caras bastantes regulares propician su decoración. En el yacimiento de La Marche centenares de losetas de calizas fueron decoradas con grabados de diferentes temáticas, entre ellas la representación humana con rasgos personales y no como convenciones. Estas plaquetas habían sido colocadas como suelos de cabañas. En España el ejemplo recurrente es el de las plaquetas paleolíticas de Parpalló (País Valencià).

lunes, 5 de junio de 2017

jueves, 9 de octubre de 2014

Tres nuevos cursos #UBU de arqueología y patrimonio (online).

Con el nuevo cuatrimestre hemos vuelto a poner en marcha nuestro programa de formación online, profundizado en nuestras señas de identidad: una oferta académica de altísima calidad que se apoya en una atención personalizada y constante a cada alumno, actualización constante de los contenidos atendiendo a las últimas novedades en cada materia, innovación en nuestra oferta con cursos únicos que sólo impartimos nosotros (como es el caso de algunos de los cursos que os presentaremos) y la internacionalización de los mismos ya que, además de dirigir nuestra oferta a la comunidad hispano-hablante de España y América, seguimos ampliando el número de cursos que se imparten en lengua portuguesa. Afrontamos con muchas ganas durante los tres próximos meses otros tres cursos relacionados con diversos aspectos de la arqueología y el patrimonio.

Introducción a Blender para la reconstrucción virtual del patrimonio – 3ª edición

Del 21 octubre al 10 de noviembre 2014. Programamos la 3ª edición de este curso que siempre ha tenido una gran acogida. En él aprenderemos el manejo profesional de una herramienta que se está convirtiendo en imprescindible ya no solo en las reconstrucciones y recreaciones de diversos elementos patrimoniales si no en la documentación del propio registro arqueológico. Toda la información del curso la encontrarás en la web enlazada en el título.

Introdução ao Blender para a reconstrução virtual do património. 2ª Edição

Del 21 octubre al 10 de noviembre 2014. En el enlace anterior encontrarás la web de presentación de la versión portuguesa del curso anterior.

Novedades

Incorporamos dos nuevos cursos, en el primero abordaremos la relación del periodismo y el patrimonio arqueológico con la intención de formar a profesionales capacitados en la divulgación del Patrimonio, constituyéndose así en un curso único en la oferta formativa general y en el segundo trabajaremos sobre la documentación gráfica de los diversos materiales arqueológicos así como el trabajo de campo.

Arqueología, patrimonio y periodismo. 1ª edición



Del 11 de noviembre al 1 de diciembre 2014. No es posible entender la arqueología y el patrimonio en la actualidad obviando el papel fundamental de la divulgación. En el curso abordaremos la relación del periodismo y la arqueología, así como en las redes sociales, la estructuración de la información o las informaciones basadas en la pseudociencia. Incorporamos al grupo de docentes a Mario Agudo @marioagudo, periodista especializado en patrimonio, cuyo trabajo podéis seguir en las redes sociales.


Del 18 de noviembre al 8 de diciembre 2014. La segunda de nuestras apuestas para renovar nuestra oferta formativa es un curso dedicado al dibujo y la fotografía como elementos indispensables en la documentación del registro gráfico. En el curso abordaremos las técnicas clásicas pero también las últimas tendencias en el dibujo y fotografía arqueológica. Se incorpora a la docencia en este curso el arqueólogo Adrián Carretón @Adricarreton, con gran experiencia en el trabajo de campo y editor del blog "Arqueoblog".



































jueves, 3 de octubre de 2013

¿Queréis saber qué y cómo vamos a aprender en el curso online de excavación arqueológica?


La Arqueología en la actualidad ha incorporado entre su metodología multitud novedades que han proporcionado una nueva dimensión sus modos de actuación. Procedimientos tecnificados y nuevas estrategias que han contribuido no solo a introducir nuevos métodos sino a mejorar los utilizados desde siempre. Un buen arqueólogo debe saber manejar aspectos clásicos de la excavación y estar al tanto de las innovaciones que permiten mejorar la calidad y la eficiencia en el trabajo. A pesar de todo, una excavación arqueológica sigue siendo un procedimiento complejo y delicado, ya que trata con un material sensible y lo hace de una manera destructiva e irreversible. que hace necesaria una adecuada formación, así como un bagaje teórico y práctico.


En el curso de la UBUabierta el alumnado adquirirá conocimientos y destrezas implicados en una excavación arqueológica moderna. Para ello nos valdremos de diversas herramientas de aprendizaje como textos y vídeos comentados abiertos al debate interactivo, autoevaluaciones, foros, vídeotutoriales...y una atención constante y personalizada a cada alumno por parte de los tutores, adecuando ésta a las necesidades de cada alumno. De hecho, el curso parte de la exposición de algunos aspectos teóricos inexcusables y se adentra de lleno en determinados aspectos que raramente se tratan dentro de la formación reglada y que tradicionalmente se suelen ir aprendiendo mediante la participación directa en excavaciones arqueológicas. En este sentido, adquiere especial relieve el aprendizaje de herramientas informáticas de software libre que permiten el desarrollo de distintas tareas: el trabajo con datos espaciales y topografía, el manejo y análisis de gran cantidad de información, el dibujo digitalizado, la calibración de fechas radiocarbónicas, la realización de secuencias estratigráficas o el registro de las evidencias arqueológicas en el campo. En relación a este tema, una parte del curso se centra en aprendizaje de Piedrac. Esta es una aplicación informática que permite registrar y consultar casi toda la documentación generada en el campo en una única base de datos robusta y consistente, eliminando la fase de volcado y evitando el problema de la dispersión de los datos. Sus datos pueden ser utilizados en aplicaciones que analizan, explican y sirven para interpretar el registro arqueológico.

Además, el curso da importancia a las fases de trabajo que no se realizan exclusivamente en el campo. Estas etapas, aunque son fundamentales, pocas veces se toman en consideración como parte de la excavación arqueológica. Trabajo de campo y de laboratorio son fases distintas del mismo procedimiento metodológico y, por lo tanto, son indisociables, así que durante el curso se aprenderán rudimentos básicos del trabajo de laboratorio. Por último, el curso aporta unas nociones elementales sobre otro de los aspectos esenciales de la excavación en la actualidad: la puesta en valor y socialización de los resultados. 

domingo, 29 de septiembre de 2013

Origen de la arqueología:¿cuál fue la primera excavación científica?



El interés por el pasado y su estudio forma parte de ese mismo pasado aunque aún se proyecta en el presente, en el cual ha tomado un cauce mucho más científico y sistémico. Las primeras referencias a ese estudio del pasado la podemos encontrar en la Antigüedad greco-latina con destacados historiadores como Plinio el Viejo, incluso en civilizaciones más antiguas como la mesopotámica.




Los escritos de esos “investigadores” clásicos conservados han servido y aún sirve en la actualidad de fuentes para el estudio de determinados períodos a los historiadores desde el siglo XIX hasta la actualidad. En este periodo los límites son muy difusos entre el mito, la religión, la fantasia y datos propios de la ciencia, ambos se entremezclan, razón por la cual las fuentes clásicas han de ser interpretadas de forma crítica.

A pesar de lo dicho el germen originario de la arqueología moderna hay buscarla en los coleccionistas de antigüedades surgidos tras el redescubrimiento de la Antigüedad clásica al final de la Edad Media y sobre todo durante la explosión cultural que supuso el Renacimiento. Es una época de cambios y efervescencia, donde el conocimiento y la propia extensión del mundo conocido por el ser humano occidental crece sin medida y trae consigo la asimilación de nuevas civilizaciones y culturas ajenas a la tradición judeo-cristiana dominante, generalmente juzgadas bajo un prisma cargado de un etnocentrismo exacerbado que lleva a “los descubridores europeos” a considerarlas inferiores, incluso a las razas y etnias de las cuales son su expresión material e inmaterial se las califica como salvajes. Asociado a esto va tomando forma la antropología como ciencia a partir de los relatos sobre las culturas indígenas que realizan los misioneros cristianos que van a imponer su dogma religioso a esos “nuevos salvajes”.

Este será a grosso modo el contexto histórico-cultural que alumbrará el nuevo interés por el pasado y el origen del ser humano. Durante la Ilustración tomará cuerpo y fuerza el fenómeno anticuario que hunde sus raíces en el Renacimiento. En Arqueología se van introduciendo los primeros métodos científicos como el método comparativo con el cual se comparaban los objetos prehistóricos que sirvió para una concepción evolucionista de la Prehistoria e Historia, convirtiéndose en los primeros sistemas de datación.

Las primeras excavaciones arqueológicas son más bien recolecciones de objetos arqueológicos en grandes yacimientos de la Roma clásica como Herculano y Pompeya. En Herculano en 1710 y 1748. La primera excavacìón arqueológica “científica” es llevada a cabo por Thomas Jefferson en 1748 en el Estado de Virginia, el tercer presidente de EEUU excava un túmulo sepulcral de una de las culturas amerindias norteamericanas. Thomas Jeffreson va más allá de la remoción de tierras ya que excava implementando la estrategia de excavación de trinchera. Una figura singular a destacar es la de Johann Wincklemann, investigador considerado como padre de la arqueología clásica.

Retrato de Thomas Jeffreson

En la década de los 30 del siglo XIX se produce un momento importantísimo en el nacimiento de la arqueología como ciencia, es la adopción del método estratigráfico proveniente de la geología. El método fue creado por el científico inglés Charles Lyell y establecía una serie de leyes que se convierten en la base del método estratigráfico y que como premisa fundamental dice que los estratos más antiguos se depositaron antes que los más recientes y por lo tanto en una excavación los objetos recuperados en una excavación en los estratos superiores son más recientes que los recuperados en los estratos inferiores.

En el año 1865 John Lubbock publicó su libro “Prehistoric Times” y en el aparece la denominación “arqueología” para denominar a la disciplina científica, además de dividir la Prehistoria entre Paleolítico y Neolítico. A partir de ahí el método científico en arqueología se ha ido perfeccionando con muchas aportaciones recogidas de otras ciencias como veremos en el curso online de arqueología en la Universidad de Burgos.

jueves, 30 de mayo de 2013

Curso online: Evolución humana en la Sierra de Atapuerca: un millón de años de poblamiento a través de sus contextos arqueológicos (UBU virtual).

El conjunto de yacimientos de la Sierra de Atapuerca ocupa un lugar de privilegio en el contexto de la Arqueología mundial debido tanto a la cantidad de contextos arqueológicos ubicados en este singular espacio de la provincia de Burgos, como al amplio abanico cronológico de ocupación que muestran estos vestigios. En las últimas décadas se ha convertido en referencia mundial de la Evolución Humana lo que ha valido la declaración como Espacio de Interés Cultural, Espacio de Interés Natural  y Patrimonio de la Humanidad.

En el presente curso estudiaremos los por qués de ese especial interés acercándonos a ese espacio constituido por más de 80 yacimientos en cueva y al aire libre con una metodología novedosa basada en artículos de carácter divulgativo y en el empleo de las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías. De este modo el alumno hará un viaje temporal desde las primeras ocupaciones de la Sierra hasta la llegada del Hombre Anatómicamente Moderno, que nos permitirá trazar la historia de la evolución humana a través de cuatro especies diferentes de homínidos presentes, desde el Homo sp. (indeterminado) que ocupó hace 1,2 millones de años la Sima del Elefante, el Homo antecesor, los individuos de Homo Heidelbergensis depositados de forma intencional junto a el bifaz Excalibur en la Sima de los huesos hace unos 500.000 años, hasta las ocupaciones de época histórica por nuestra especie, Homo sapiens. Así trazando un itinerario cronológico por los sitios de La Sima del Elefante, Gran Dolina, La Sima de los Huesos, la Galería del Sílex, El Portalón, Cueva Mayor, Orquídeas o El Mirador y otros tantos, se analizará, a través de las evidencias contenidas en estos sitios, el largo camino recorrido por nuestro género durante el último millón y medio de años.

Aprenderemos que caracterizaba a cada una de esas especies, que herramientas fabricaban, cómo cazaban y cual era su organización, sin olvidar abordar el canibalismo de Homo antecessor, que significado tenía Excalibur en el contexto de los cadáveres de la Sima de los Huesos, cómo fue la ocupación neandertal y su posterior desplazamiento por nuestra especie...incluso la presencia de arte paleolítico en la Sierra y como después del Holoceno se asientan grupos de agricultores del Neolítico y evoluciona la prehistoria reciente.


Autor: Mario Modesto Mata. This file is licensed under the Creative Commons Attribution-Share Alike 2.0 Generic license.

sábado, 25 de mayo de 2013

El lunes os presentamos dos cursos online de Arte paleolítico y Atapuerca en la UBU, hoy un adelanto...


El lunes os proporcionaremos la información completa


Arte paleolítico y divulgación científica: nuevas miradas a través de las nuevas tecnologías.

En el presente curso abordaremos una introducción con fines divulgativos de los conocimientos básicos del arte producido por las sociedades de cazadores-recolectores durante el Paleolítico superior. Se tratarán los temas tradicionales así como los últimos avances puestos de manifiesto por las investigaciones. Esta enfocado de manera divulgativa, utilizando las nuevas tecnologías y haciéndolo accesible a todo tipo de público, desde profesionales de la arqueología, a estudiantes de Historia, Arqueología, Humanidades, Historia del Arte, Patrimonio o el público aficionado en general. De esta manera el alumno alcanzará los conocimientos básicos acerca de las técnicas, la distribución, las temáticas y la autoría del arte paleolítico, abordando del mismo modo temas poco tratados como el sexo, la música, las técnicas del cine en el arte paleolítico, los retratos humanos, la discusión sobre la participación neandertal en el arte o el origen de la cerámica en el arte figurativo.

Evolución humana en la Sierra de Atapuerca: un millón de años de poblamiento a través de sus contextos arqueológicos.

El conjunto de yacimientos de la Sierra de Atapuerca ocupa un lugar de privilegio en el contexto de la Arqueología mundial debido tanto a la cantidad de contextos arqueológicos ubicados en este singular espacio de la provincia de Burgos, como al amplio abanico cronológico de ocupación que muestran estos vestigios. En las últimas décadas se ha convertido en referencia mundial de la Evolución Humana lo que ha valido la declaración como Espacio de Interés Cultural, Espacio de Interés Natural  y Patrimonio de la Humanidad.

En el presente curso estudiaremos los por qués de ese especial interés acercándonos a ese espacio constituido por más de 80 yacimientos en cueva y al aire libre con una metodología novedosa basada en artículos de carácter divulgativo y en el empleo de las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías. De este modo el alumno hará un viaje temporal desde las primeras ocupaciones de la Sierra hasta la llegada del Hombre Anatómicamente Moderno, que nos permitirá trazar la historia de la evolución humana a través de cuatro especies diferentes de homínidos presentes, desde el Homo sp. (indeterminado) que ocupó hace 1,2 millones de años la Sima del Elefante, el Homo antecesor, los individuos de Homo Heidelbergensis depositados de forma intencional junto a el bifaz Excalibur en la Sima de los huesos hace unos 500.000 años, hasta las ocupaciones de época histórica por nuestra especie, Homo sapiens. Así trazando un itinerario cronológico por los sitios de La Sima del Elefante, Gran Dolina, La Sima de los Huesos, la Galería del Sílex, El Portalón, Cueva Mayor, Orquídeas o El Mirador y otros tantos, se analizará, a través de las evidencias contenidas en estos sitios, el largo camino recorrido por nuestro género durante el último millón y medio de años.

Aprenderemos que caracterizaba a cada una de esas especies, que herramientas fabricaban, cómo cazaban y cual era su organización, sin olvidar abordar el canibalismo de Homo antecessor, que significado tenía Excalibur en el contexto de los cadáveres de la Sima de los Huesos, cómo fue la ocupación neandertal y su posterior desplazamiento por nuestra especie...incluso la presencia de arte paleolítico en la Sierra y como después del Holoceno se asientan grupos de agricultores del Neolítico y evoluciona la prehistoria reciente.

miércoles, 23 de mayo de 2012

La cueva de La Garma (Cantabria), Patrimonio de la Humanidad


Caballo magdaleniense


Una de las cuevas con representaciones gráficas rupestres de Cantabria más espectaculares y a la vez menos conocida por el gran público es la Cueva de La Garma, que junto a otras ocho cuevas cántabras en julio de 2008 fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Dos factores son determinantes en dicha circunstancia, la constatación de la existencia de las representaciones parietales es relativamente reciente, fueron descubiertas en 1995 en el transcurso de los trabajos de investigación arqueológica de oquedades próximas y por otro lado el hecho de que es una de las cuevas cántabras cuyos tesoros paleolíticos no son visitables por el público ya que el acceso en la actualidad es bastante dificultoso, es preciso entrar a través de otra cueva, La Garma A, requiriendo equipos de espeolología para salvar varias simas. El conjunto ha sido declarado zona arqueológica y BIC, por lo que goza de una importante protección actualmente. 

Localización

La estación rupestre es un yacimiento costero que se localiza en un pequeño montículo a orillas del mar Cantábrico en el municipio de Ribamontán al Mar. La cueva forma parte de un conjunto kárstico de múltiples galerías, en ocasiones interconectadas entre ellas, con tres niveles diferenciados. Las representaciones rupestres se hallan en la Galería inferior.

Ciervo rojo


¿Qué esconde este pequeño gran montículo?

Este monte no sólo guarda en sus entrañas las representaciones rupestres, La Garma es un extraordinario mosaico arqueológico de varios yacimientos que son testigos de numerosas fases de ocupación antrópica. La ocupación (repartida en diversas cuevas) mínima del lugar comenzó hace al menos 80.000 años, durante el Paleolítico medio con la presencia neandertal, luego dejaron huella de su presencia los hombres anatómicamente modernos, con un magnífico yacimiento paleolítico (especialmente la ocupación magdaleniense, 16.500 BP), también hay niveles arqueológicos del Mesolítico, el Neolítico, el Calcolítico, y ocupaciones de época de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro con un castro cántabro en la cima, así como un sepulcro en cueva de época visigoda (altomedieval). Además, debido a la espectacularidad de la ocupación magadaleniense hay que señalar que se conserva in situ el suelo paleolítico, con los restos visibles a nivel superficial gracias a que un derrumbe selló la entrada hasta el momento de su descubrimiento a finales del s. XX. En el registro arqueológico se cuentan por miles los objetos de industria lítica, adornos y una extraordinaria colección de representaciones mobiliares. La mayoría de estos objetos pertenecientes a la Galeria Inferior han sido estudiados sin excavar, usando técnicas de fotometría, conservando de este modo el yacimiento casi intacto.

Las representaciones parietales

La Garma es un extraordinario conjunto de más de 500 grabados y pinturas en el que se documenta la temática habitual paleolítica: fauna con grandes animales, manos en negativo, máscaras (con paralelos en Cantabria fundamentalmente, El Castillo y Altamira) y signos abstractos. Las representaciones de animales superan el centenar: caballos, bisontes, ciervas, cabras, un carnivoro, un uro, un megacero y algunos otros animales de difícil determinación.

Los estudios de las representaciones parietales hablaban de tres momentos creativos, durante el auriñaciense, el solutrense y el magdaleniense en función de los métodos comparativos. Atribuían al gravetiense las manos en negativo y los signos no figurativos, las pinturas rojas al solutrense y las pinturas negras y grabados al magdaleniense. Sin embargo, las dataciones obtenidas por series de uranio nos retraen a hace 30.000-25.000 años (auriñaciense-gravetiense), en concreto se dató con este método un panel formado por figuraciones rojas, un uro y dos cabras, a partir de una concreción estalagmítica que se había formado encima del contorno de una de las figuras. Esto viene a apuntar en la misma línea que los datos obtenidos en otras cuevas como Chauvet (Francia) de que la clasificación por criterios estilísticos está más que obsoleta.

Panel de uro y cabras

Los hombres del Paleolítico usaron una gran variedad de técnicas en la cueva de La Garma, desde macarroni (grabados sobre la arcilla de las paredes que se obtienen deslizando los dedos) a grabados con buril, raspados, pintura soplada, líneas punteadas, trazo lineal, tamponado, tintas planas, rojas , negras y amarillas, llegando en algún caso a la bicromía.

Las representaciones se esparcen a lo largo de la Galería Inferior por las diferentes partes que componen la cueva, aprovechando incluso los divertículos existentes, concentrándose en las zonas cercanas a la entrada paleolítica actualmente sellada por un derrumbe.

Grabado cierva


Zonas de habitación y ocupación

Que el depósito arqueológico fuese sellado durante la ocupación magdaleniense ha permitido un estudio global de los contextos de ocupación, documentándose incluso la existencia de cabañas interiores, alguna de las cuales ocupaba zonas interiores de la cueva sin iluminación. Una de esas cabañas, interpretada a partir de los restos de piedras alineados de forma circular, estaría hecha con pieles o bien fibras vegetales con madera. Es de reseñar la importante decoración existente en esta zona, desvirtuando así la concepción de las estaciones rupestres como “santuarios”. Otra de las zonas, en este caso más al interior, ha sido propuesta por el equipo de investigación como un taller de objetos de “arte” mobiliar y objetos de adorno debido a la gran acumulación de ellos documentada a partir del análisis contextual. También está decorada.



Contorno recortado en forma de cabra