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jueves, 4 de enero de 2018

La #ocupación humana de #América: los antiguos #berengianos, una nueva población ancestral.

Nuevos datos obtenidos a partir del estudio de los restos fósiles documentados en 2013 en el yacimiento arqueológico de Upward Sun River en Alaska muestran la existencia de una población indígena nativa previamente desconocida y que ha sido bautizada como "los antiguos beringianos". El estudio se ha dado a conocer en la revista Nature y nos aporta nuevas evidencias de cómo y cuándo se pobló América por primera vez. Un lugar común en esas explicaciones es que los primeros colonos llegaron desde Rusia a tierras de la actual Alaska a través del estrecho de Bering, un paso abierto con el avance del hielo y que se vio cubierto de agua al final de la última glaciación. Esta cuestión parece establecida pero quedan otras incógnitas por resolver como la existencia de uno o varios grupos primigenios, cuándo llegaron y cómo evolucionaron después.

El estudio, desarrollado por miembros de las Universidades de Cambridge y Copenhague, presenta la secuenciación del genoma completo de una bebé, bautizada en lengua amerindia como Xach'itee'aanenh t'eede gay, o Sunrise Child-girl. Los resultados muestran una niña que vivió hace unos 11.500 años, milenios después de que se poblara la región y su información genética la diferencia de las dos poblaciones conocidas de los nativos americanos (norte y sur), mostrando una nueva población nativa americana completamente distinta.


Cazadores pleistocénicos en América. Foto: Dinorider

El desarrollo de los análisis de esta población, los Antiguos Beringianos, estableció que compartía ancestros con los nativos americanos del Norte y del Sur, pero que se separaron de esa población al principio de su evolución. Es decir, es una población relicta de un grupo ancestral común a todos los nativos americanos.
El estudio comparó datos de los restos del río Upward Sun con genomas de poblaciones amerindias antiguas y los de varias poblaciones actuales. Esa comparación mostró como los Antiguos Beringianos tienen una relación más cercana con los nativos americanos primigenios que sus antepasados ​​asiáticos y euroasiáticos. El genoma del río Upward Sun muestra que los antiguos habitantes de Bering estaban aislados genéticamente de la población ancestral nativa americana antes que las poblaciones del norte y del sur, y después de que la población ancestral estuviera aislada de las poblaciones asiáticas de las que proceden. De estos datos, los autores del estudio concluyen que resulta probable la existencia de una única migración a América en su primera ocupación y que las diferencias entre los grupos amerindios derivan de divisiones ocurridas durante la ocupación del continente.
Resultado de imagen de llegada a america por el estrecho de bering
De esta manera surge una línea de tiempo en la cual la población ancestral que derivó en la población de América surgió como población separada en torno a 36,000 años, en el noreste de Asia. Hace unos 25,000 años el flujo de genes entre las poblaciones asiáticas y la población ancestral de América dejó de producirse, lo que aisló a los antepasados ​​nativos americanos. Para los autores del estudio es este el momento en que se producen las primeras ocupaciones de Alaska.
A partir de esto tenemos los siguientes escenarios: los antiguos beringianos divergieron genéticamente de la población ancestral antes que las poblaciones del norte o del sur hace unos 20,000 años, aunque el contacto genético continuó al menos hasta el momento en que vivió la niña del río Upward Sun, 8.500 años más tarde.
Otra conclusión que se establece en el estudio es que las poblaciones del norte y del sur se dividieron entre 17,000 y 14,000 años atrás. La división después de que sus antepasados ​​hubieran sobrepasado las capas de hielo Laurentino y Cordillerano, glaciares que ocupaban la actual Canadá y una del norte de los Estados Unidos.
Por último, los autores rechazan la ocupación humana de América anterior a 30,000 años o 40,000 años o como mínimo, si es que hubo esas ocupaciones, las poblaciones humanas protagonistas en ningún caso pueden ser los ancestros directos de los nativos americanos contemporáneos.

viernes, 13 de junio de 2014

¿Realmente existe el arte paleolítico?. Una discusión sobre ideonidad del concepto.

Este es uno de los temas que abordaremos durante el curso de la #UBU que comenxara el 7 de julio. Aquí tienes la guía didáctica. 

Empezaremos por una definición aproximada del concepto de arte paleolítico. Por tal entendemos las manifestaciones gráficas producidas fundamentalmente por los grupos de cazadores-recolectores durante el Paleolítico superior (40.000-11.000 B.P.), tanto en soportes rupestres (cuevas, abrigos y al aire libre) como mobiliares (pétreos, óseos, astas, conchas...). Estas manifestaciones gráficas están ligadas a la expansión del Hombre Anatómicamente Moderno fuera de África, y en especial por Europa. Sin embargo, también hemos de manifestar la existencia de manifestaciones gráficas asociadas a Homo neanderthalensis y al Hombre Anatómicamente Modernos durante el Paleolítico medio sobre soporte mobiliar.

El concepto “arte” ha sido aplicado a estas manifestaciones desde su documentación en el registro arqueológico a mediados del siglo XIX y sobre todo a partir del último tercio con el descubrimiento de la mítica cueva de Altamira. Arte paleolítico sigue siendo la denominación común que se encuentra tanto en la literatura especializada como en la generalista. Cabe preguntarse si esta denominación es la apropiada para referirse a este conjunto de manifestaciones tan dispares, si no será un obstáculo para una adecuada comprensión del fenómeno,¿ciertamente responde a un fenómeno artístico?. Éste será el tema central de este primer artículo.

Lascaux (Francia).

Para dar una respuesta con rigor hemos de abandonar los ojos de seres humanos del siglo XXI y adoptar en la medida de lo posible la mirada de los cazadores-recolectores del Paleolítico, evitando la subjetividad con la que nos acercamos a conjuntos rupestres tan fascinantes como Altamira, Niaux o Lascaux porque no podemos definir estas manifestaciones a partir de parámetros actuales y de las sensaciones que una mínima parte de ellos nos pueden producir. Dicho de otra forma, se trata de entender su significado dentro de las sociedades que las produjeron, más allá de que desde nuestra subjetividad nos parezca obras de arte, incluso maestras.


Placa de marfil decorada del yacimiento de Mal´ta

A nuestro juicio es necesario abordar la cuestión de forma que se tenga en cuenta en primer lugar el propio concepto de arte, nuestra propia subjetividad, las sociedades de cazadores-recolectores del Paleolítico y las sociedades de cazadores-recolectores actuales.

Desde los albores del Paleolítico superior las capacidades cognitivas son básicamente las mismas que en la actualidad, sin embargo la realidad material, el sistema productivo ejerce una influencia determinante a la hora de percibir la realidad. Esa realidad puede ser plasmada de forma metonímica o metafórica, la diferencia es que en la primera forma los signos forman parte de la realidad y en la metafórica esa conexión está ausente. Mientras que en nuestras sociedades la comunicación es dominada por la metáfora en las sociedades de cazadores-recolectores actuales dominan los mitos y las representaciones metonímicas, y puesto que estas comparten el sistema productivo con las sociedades paleolíticas cabe pensar con seguridad que de igual forma dominarán las explicaciones metonímicas.

Conceptos básicos de la representación de la realidad son el tiempo y el espacio, así como la individualidad, en función de cómo sean percibidos dentro de una sociedad el entendimiento de la realidad también variará. En las sociedades de cazadores-recolectores (incluidas las paleolíticas) la referencia fundamental es espacial, con la que se establecen fuertes vínculos, mientras sólo existe una referencia temporal importante, que es el presente. La individualidad, el yo, queda diluido en una fuerte identidad colectiva, donde es el grupo o la tribu la esencia, el todo, lo fundamental en donde cobra sentido la identidad individual.

En este análisis tiene un papel importante el concepto de arte y su vinculación con las representaciones gráficas paleolíticas. No es posible recoger y analizar todas las definiciones de arte pero podemos señalar algunas características comunes que no servirán de base para enjuiciar si las representaciones objeto de estudio son o no arte. La obra artística ha de he transmitir algo, un mensaje asociado a una ideología o religión (o ausencia de ella). Además, un factor importante es la intencionalidad, es decir que la obra haya sido creada con la intención de crear arte, asociado a esto va la noción de individualidad. La obra es producto de un individuo. Otro factor es el estético, para considerar algo arte ha de responder a ciertos valores entendidos como estéticos (no confundir con necesariamente bellos). La obra de arte no tiene porque tener una utilidad.

La traslación de estos aspectos a las representaciones pleistocénicas resulta complejo y cuanto menos discutible. Es cierto que se pueden distinguir en ellas un mensaje y una transmisión ideológica, sin embargo como hemos visto en párrafos anteriores no es posible admitir una intencionalidad artística y mucho menos desde un punto de vista individual, al ser sociedades donde prima la identidad colectiva sobre la individual. Aunque somos conscientes de las precauciones necesarias a la hora de establecer comparaciones etnográficas entre dos grupos de cazadores-recolectores paleolítico y actuales (ya que no existen las sociedades estáticas, sin evolucionar) la ausencia de un concepto de arte entre los actuales hace muy verosímil que tampoco existiese entre los paleolíticos por la que la intencionalidad de crear arte también está ausente. Por otro lado los valores estéticos o de belleza difícilmente son aplicables al llamado arte paleolítico. Todo valor estético es eminentemente subjetivo tanto desde el punto de vista individual como colectivo por lo que juzgar estas representaciones bajo esos parámetros es trasladar nuestros valores actuales a sociedades que pueden no haberlos compartido. De hecho incluso admitiendo esos valores la inmensa mayoría de las representaciones paleolíticas difícilmente encajaría en el concepto de arte o estético. Esta visión está mediatizada por los grandes conjuntos gráficos como Altamira, El Castillo, Chauvet... pero no responde a la realidad más común, muchas de ellas manifiestan una ejecución técnica torpe y ausente de valores estéticos. Es significativo cómo algunos aborígenes australianos pintan o borran sus representaciones gráficas relativamente recientes al carecer de importancia estética o artística para ellos. El último aspecto, el aspecto no utilitario es difícilmente distinguible de otras esferas como la utilitaria en las sociedades de cazadores-recolectores actuales. Tampoco se distingue una separación nítida en el registro arqueológico donde es frecuente encontrar útiles de caza y pesca como arpones y azagayas ricamente decoradas.

jueves, 30 de mayo de 2013

Curso online: Arte paleolítico y divulgación científica: nuevas miradas a través de las nuevas tecnologías (UBU virtual)


En el presente curso abordaremos una introducción con fines divulgativos de los conocimientos básicos del arte producido por las sociedades de cazadores-recolectores durante el Paleolítico superior. Se tratarán los temas tradicionales así como los últimos avances puestos de manifiesto por las investigaciones. Esta enfocado de manera divulgativa, utilizando las nuevas tecnologías y haciéndolo accesible a todo tipo de público, desde profesionales de la arqueología, a estudiantes de Historia, Arqueología, Humanidades, Historia del Arte, Patrimonio o el público aficionado en general. De esta manera el alumno alcanzará los conocimientos básicos acerca de las técnicas, la distribución, las temáticas y la autoría del arte paleolítico, abordando del mismo modo temas poco tratados como el sexo, la música, las técnicas del cine en el arte paleolítico, los retratos humanos, la discusión sobre la participación neandertal en el arte o el origen de la cerámica en el arte figurativo.


Autor: Ramessos. This file is licensed under the public domain.

miércoles, 24 de abril de 2013

Las pisadas humanas de la cueva de La Basura (Las Brujas-Italia) tienen 14.000 años

Dentro del conjunto de más de 70 cuevas del complejo kárstico de Toriano (Liguaria) se encuentra la cueva de La Basura (que en la lengua ligur significa “bruja”), la cual fue descubierta al menos en su desarrollo completo en el año 1950. Este yacimiento cuenta en su registro arqueológico con depósitos del Paleolítico medio (musteriense) y superior principalmente, pero quizás lo más llamativo de la cueva sea la preservación de las huellas de dos individuos de época epigravetiense así como una sala interior donde se conservan pellas de barro adheridas al techo y las paredes de dicha sala.




A lo largo de un pequeño recorrido dentro de la cueva quedaron impresionadas en el suelo las siluetas o huellas de los pies de dos individuos. A partir de las dimensiones de las diferentes huellas se ha podido determinar el número de individuos que caminaban, pero también su estudio permitió realizar una estimación aproximativa de la talla de ambos en función de las medidas tomadas. Las pisadas de 0,27 cm corresponderían a un individuo adulto, mientras que las de 0,22 cm se ha interpretado como de individuo infantil. La estimación de la altura del primero rondaría en 1,65 m, por el 1,32 m del niño.

Huella de pie de Cueva de la Bruja

En un primer momento fueron asignadas a HN con una datación entre 50.000 y 70.000 B.P., sin embargo el desarrollo de los métodos de datación han permitido obtener recientemente fechas mucho más fiables. Para ello se utilizó el C14 datando un carbón recogido en la misma sala por lo que es una datación indirecta y deja alguna duda de su relación con las pisadas. El resultado arrojó una fecha de 12.330±80 B.P. El otro método empleado es el de las series de uranio-torio a partir de una muestra obtenida de la fina capa de caliza que recubre las huellas. Al no datar de forma directa las improntas el resultado arrojado se debe interpretar como una fecha mínima en que se produjeron las nombradas pisadas: 14.300 B.P (magdaleniense). Además de las pisadas fósiles, también han quedado fosilizadas las manos y las rodillas de ambos individuos.

Otro aspecto singular de la cueva es la presencia de pellas de barro en el techo y paredes de la sala, lanzadas después de ser recogidas del mismo suelo de la caverna. Los investigadores de la cueva interpretan que las formas naturales de las rocas a la luz móvil de antorchas y lámparas se asemejan a animales y las pellas de barro serían el testigo último de un ritual de iniciación de los jóvenes cazadores. Interpretación más que dudosa, llena de subjetivismo y como suele pasar para explicar aspectos para los que no se tienen pruebas de peso, despreciando otros aspectos como los lúdicos. No existe más pruebas de esa interpretación que de otras como que las pellas adheridas fuesen resultado de los simples juegos de niños tirándolas contra la pared.

La documentación de pisadas de homínidos durante el Paleolítico no es abundante pero se tienen unos cuantos ejemplos que incluso se remontan a las etapas pre-homo. Las más famosas son las huellas de Laetoli (Tanzania, 3,6 m.a.), asociadas a Australopithecus afarensis, ya en el Paleolítico superior quizás sea inevitable citar las pisadas de la cueva de Chauvet. Otros ejemplos son las huellas de Lleret (Kenia), asociadas a Homo ergaster y datadas en 1,5 m.a. (Paleolítico inferior) y que muestra ya la forma de un pie bastante moderno. En España en 2001 se descubrieron en cueva Tempranas (Llanes) varias huellas del Paleolítico superior.

Huella de Leret (Kenia)


lunes, 15 de abril de 2013

El sorprendente arte rupestre paleolítico de las Islas Británicas


Hasta fechas muy recientes el paradigma establecía que en las Islas Británicas las poblaciones del Paleolítico no se habían expresado en las paredes de las cuevas, carecíamos de datos que certificasen la existencia de “representaciones parietales” en Gran Bretaña. Esta ausencia era incorrectamente explicada a partir de claves climáticas al estar las islas cubiertas de hielo en gran parte, lo cual habría provocado ocupaciones del territorio muy restringidas que no fueron suficientes para legar testimonios gráficos de su mundo ideológico, a pesar de que en ese momento la extensión de los glaciares permitiese que el actual mar del Norte fuese una gran pradera que unía los territorios de Francia e Inglaterra.

En 2003 un grupo de investigadores adscritos a la UNED (Sergio Ripoll) descubrieron la primera cueva (Church Hole) con restos de representaciones pleistocénicas, dentro del grupo de yacimientos de Creswell Crags, con un destacado conjunto que supera las 80 representaciones. En otras cuevas del mismo grupo de yacimientos se han documentado algunos restos de grabados lineales y figurativos mal conservados, en los que se puede observar incluso el presente ruinoso de lo que probablemente fue un caballo esplendoroso. La ocupación de Creswell Crags está documentada desde los momentos finales del Paleolítico medio (musteriense) e inicios del Paleolítico superior (50.000-10.000 B.P.).

Bajorrelieva del ave del pico curvo

En todos los casos del bestiario de Church Hole la técnica implementada es el grabado y en algunos casos el bajorrelieve, ejemplo significativo es el magnífico ave del pico curvo. Es probable que también en su creación los seres humanos del Paleolítico superior empleasen pintura, ausente en la actualidad por cuestiones de conservación. Estilísticamente se pueden asimilar a las representaciones clásicas de la zona franco-cantábrica con la fauna pleistocénica típica, compuesta por osos, cabras montés, ciervos, liebres, renos o bisontes, a los que se suman algunos ejemplos de animales insólitos o al menos poco habituales en las representaciones parietales paleolíticas como las aves. Su estado de conservación es (desafortunadamente) lamentable (por causas naturales), dada la alta humedad característica de la zona a partir del cambio climático del Holoceno.

La mayoría de las representaciones se localizan en las cercanías de la entrada de la cueva, donde son iluminadas por los rayos solares durante una parte del día. Destaca entre todas las representaciones el grabado de un cérvido (inicialmente interpretado como una cabra montés) magistralmente trazado, especialmente su cabeza con ambas astas en trazo continuo que dan la sensación de un naturalismo impresionante. Es una figura plana, con ausencia de profundidad, en donde se representa únicamente las patas del perfil visto, éstas acaban en unas pezuñas indefinidas.

Cérvido de Church Hole


Otra de las figuras destacables es un pequeño bisonte de trazo profundo con claros paralelos en los bisontes de Altamira y Venta La Perra (Cantabria), también aparecen aves, antropomorfos femeninos y vulvas. Las patas del bóvido han desaparecido por el roce al paso de los visitantes de la cueva. Las dataciones se encuadran en los momentos finales del Paleolítico superior, en los que se conoce como tardiglaciar, durante el tecnocomplejo magdaleniense con un arco cronológico de 15.800 y 10.000 B.P. Se obtuvo una fecha mínima para las representaciones a partir de la toma de muestras de calcita que se localizaron por encima de los grabados por medio del método de las series de uranio.

Calco del bóvido
Foto y calco del bóvido










Una segunda cueva en 2010

En el yacimiento de la cueva de Cat Hole en la península de Gower(sur de Gales) encontramos el siguiente ejemplo significativo de representaciones paleolíticas en las islas, descubierto en 2010. Presentan una datación similar a las anteriores,dentro del tecnocomplejo magdaleniense, al final del Paleolítico superior, con un rango temporal entre 14.500-12.572 B.P.

La figura más representativa es el grabado de un cérvido, que en ocasiones ha sido interpretado como un reno. Sus dimensiones son reducidas: y 15 × 11 cm. Al igual que ocurre con las dataciones de la anterior cueva se empleó el método de las series de uranio, trabajándose a partir de las muestras tomadas del espeleotema que recubría algunos trazos del grabado.

Sin embargo, en este caso hay que señalar que la interpretación del reno puede ser discutida ya que algunas características formales no resultan claras y  los trazos podrían resultar grietas naturales.

Reno de Cathole
Arte mobiliar 

De igual forma cabe destacar que el arte mobiliar de las Islas Británicas es especialmente parco en sus manifestaciones y los objetos más reseñables provienen también del conjunto de cuevas de Creswell Crags con dos representaciones en material óseo, un antropomorfo con el sexo erecto de la cueva de Pin Hole y un tosco caballo de la cueva de Robín Hood. Cuenta la leyenda que recibió el nombre al convertirse en el refugio del famoso justiciero medieval.

Localización y extensión de las representaciones paleolíticas

La documentación de las representaciones en Gran Bretaña es prueba de la sesgada visión que tenemos del arte en el Paleolítico superior debido a la conservación diferencial. Probablemente este estuvo mucho más extendido por Europa de lo que el registro arqueológico permite afirmar y su importante concentración en cuevas de la zona franco-cantábrica sea una visión bastante mediatizada. Seguramente el arte al aire libre como los ejemplos de Foz Coa y Siega Verde fuese tan importante como el registrado en cuevas y abrigos rocosos.


Bahn P. et alii. (2007). Paleolithic Cave art at Creswell Cargs in european context. Ed. Oxford University Press. Oxford.
Nash G.H. et alii. (2010) A discovery of possible upper paleolithic parietal art in Cathole Cave, Gower Peninsula, South Wales. Proc.Uni. Bristol Spelaeol., 2012 25(3), 327-336.

jueves, 4 de abril de 2013

El hombre-bisonte de la cueva de El Castillo y otros “hechiceros” europeos del Paleolítico



La cueva de El Castillo es un enclave arqueológico localizado en el monte homónimo del pueblo de Puente Viesgo (Cantabria), que junto a otras cuevas con representaciones paleolíticas de la Cornisa Cantábrica fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad, entre ellas emblemas como Tito Bustillo, La Garma o Altamira. En su entorno, en el mismo monte, se hallan enclavadas otras cuevas también con magníficas representaciones pleistocénicas como Las Monedas, Las Chimeneas o la Pasiega. El Castillo además de reunir en sus paredes-lienzos la esencia del mal llamado arte paleolítico tiene en su depósito arqueológico uno de los yacimientos más importantes de Europa del Paleolítico medio y superior, con una potencia estratigráfica impresionante.

Aunque poco conocido por el gran público el hombre-bisonte de El Castillo es una de las obras más singulares del Paleolítico. A nivel formal es una escultura en bajo relieve que no alcanza a ser de bulto redondo ya que está embebida en una estalagmita. La propia naturaleza comenzó el trabajo y fue la mente del hombre paleolítico quien adivino las formas en la propia roca y acabó configurando un antropomorfo con rasgos humanos y animales. En él se conjugan las tres técnicas fundamentales del Paleolítico: la escultura, el grabado y la pintura.

Calco hombre-bisonte (El Castillo)
Fotografía Hombre-bisonte (El Castillo)
 Aprovechando las caprichosas formas de la roca se configura una figura con cabeza y cuerpo de bisonte acabando en extremidades inferiores humanas, donde se puede apreciar con claridad la forma del pie humano. Se pueden observar en trazo negro los cuernos en la parte superior, aprovechando una concavidad natural se insinúa el ojo que para ser remarcado se han grabado trazos finos en su contorno. La jiba aprovecha una protuberancia natural de la roca, la cual ha sido resaltada por medio de la técnica del raspado. Aunque el estado actual del pigmento es bastante precario en origen toda la representación estuvo pigmentada de negro. Está representado en vertical con unas dimensiones de 73 cms de altura y variables en su anchura.

Su clasificación es problemática al no contar con dataciones directas. Esto hace necesario recurrir a comparaciones formales, basadas en criterios estilísticos en función de los cuales investigadores como el abate Breuil, Perelló o Leroi Gorham las clasificaron dentro del tecnocomplejo Magdaleniense, en el estilo IV de la clasificación tradicional propuesta por este último. Sin embargo, las avances en los sistemas de datación han puesto de manifiesto lo obsoleto de este tipo de clasificación. Si conjugamos la comparación estilística con las nuevas dataciones del arte es posible que el hombre-bisonte de El Castillo hubiese que encuadrarlo en uno de los tecnocomplejos antiguos del Paleolítico superior, el Auriñaciense, ya que esa es la datación de uno sus paralelos más claros, el antropomorfo de la cueva de Chauvet.

Figuras de hombre-bisonte en el contexto europeo

El tema de los antropomorfos dentro del la temática general del arte paleolítico es relativamente común aunque minoritaria tanto en las representaciones parietales como en el arte mobiliar. A su vez el tema de la figura humana, dentro del cual se encuentra el hombre-bisonte de El Castillo, admite varias subdivisiones, como figuras masculinas y figuras femeninas, retratos, manos en negativo y positivo, batracios...

A la hora de buscar paralelismos nos centraremos en la figura masculina y en el arte parietal (a pesar de ser una división totalmente artificial la separación del arte mueble) que es donde se encuentran los ejemplos más cercanos, obviando los demás subtemas, incluso los retratos masculinos del arte mobiliar del yacimiento francés de La Marche(Francia), Isturitz (Euskal Herria), Mas d´Azil (Francia). 

Siguiendo un criterio estricto no es posible hablar de representaciones masculinas en el arte parietal, no hay ninguna representación que sea la de un hombre, salvo el retrato de Mausoulas o el recientemente presentado de la Cueva de Ambrosio (Almeria). Aparece siempre animalizado, es decir, con rasgos propios del bestiario pleistocénico. Si embargo es posible reconocer la figura masculina por la presencia de dos características, representación en postura erguida y con el sexo erecto.

El paralelismo más evidente lo encontramos en la cueva de Chauvet tanto por la temática representada (un hombre-bisonte), como por las características formales y el soporte empleado. Nos encontramos ante una figura bípeda pintada con color negro y que reproduce algunas de las características que ya hemos observado en la cueva cántabra, cuerpo de bisonte (astas, jiba, cabeza) y extremidades humanas. La representación está asociada a otra en la cual se intuyen las piernas y el pubis de una Venus paleolítica, lo cual ha dado lugar a la interpretación de la escena de una relación de sexo. El bisonte han sido datado en 32.900 B.P, durante el tecnocomplejo Auriñaciense.

Hombre-bisonte (Chauvet)

Otras dos representaciones de hombre-bisonte se localizan en la cueva de Les Trois-Fréres, uno de ellos es el famoso brujo en que se representa una figura con cabeza y cuerpo de bisonte y extremidades humanas que está tocando una flauta. Parece estar dentro de una escena en que iría guiando a una manada de animales. Existe en la cueva una segunda figura masculina bestializada con rasgos de bisonte, en esta ocasión se representa aislada y con la cabeza girada hacia atrás. En ambas observamos las características definitorias señaladas anteriormente, bipedismo y sexo marcado. Aunque en el primer caso la interpretación como figura masculina me genera algunas dudas ya que la presencia del sexo puede verse como parte de la barriga.

Calco "brujo de la flauta" (Trois Frères)

Antropomorfos con rasgos de otros animales

Dejando atrás la figura del hombre-bisonte encontramos otras representaciones de la figura masculina que siguen los mismos patrones descritos pero introduciendo variaciones en la temática representada. Uno de esos ejemplos se encuentran en la misma cueva de la dos figuras anteriores, en este caso las extremidades humanas se hallan asociadas a una cabeza de búho o una lechuza, cornamenta de cérvido y una cola de caballo. La posición erguida no es plena, lo cual sugiere la representación de algún tipo de danza. La representación del sexo masculino aparece entre las piernas pero en la parte posterior (lo cual siembra ciertas dudas). La técnica empleada es la pintura negra, bastante degradada en la actualidad. Hay que señalar que en la fotografía no se observa la cornamenta representada en el calco del Abate Breuil.

Calco de Breuil (Trois Freres)
Fotografia del calco


Las tres figuras de la cueva de Trois Frères se han clasificado dentro del Magdaleniense medio por criterios estilísticos (con la prudencia necesaria por las causas ya comentadas).




El hombre-uro de Gabillou es una variación de temática análoga: extremidades humanas en las que se observa claramente la forma del pie humano asociadas a rabo, cabeza y astas de uro. La posición también es erguida aunque con las piernas ligeramente flexionadas, lo cual nuevamente ha sido interpretado como una posición danzante. Nuevamente nos encontramos su atribución al género masculino por la presencia de un supuesto sexo erecto que genera dudas pero resulta aceptable. La técnica utilizada es el grabado profundo.

Calco de Gabillou
 Brujo de Gabillou

Existen otras representaciones masculinas como en el caso de Altamira o Lascaux donde se asocían a cabezas de aves, con las características habituales de posición erguida y sexo destacado, así como otros casos discutidos como los casos de Los Casares y Hornos de la Peña pero que en mi opinión se asimilan más a batracios. Del mismo modo considero que las tres representaciones antropomorficas de la cueva de Las Monedas (en el mismo monte Castillo) no presentan los suficientes rasgos definitorios para clasificar las representaciones como figuras masculinas, a pesar de que han sido interpretadas como hechiceros, reflejando una vez más la ideología masculina dominante. 

Antropomorfo de La Pasiega




















Deliberadamente omito en este artículo la comparación con una de las piezas de arte mueble más famosas, la figura leontecéfala conocido como Hombre-León de Hohlenstein, ya que aunque presenta paralelismos evidentes con las anteriores representaciones en cuanto a la bestizalización de la figura humana en mi opinión su atribución al género masculino sólo es explicable a partir de un androcentrismo más o menos consciente. El análisis de sus rasgos formales invitan más a interpretar la pieza como la Mujer-León de Hohlenstein a partir de la presencia de un evidente triángulo púbico y la ausencia de la característica melena de los leones. Pero esto es parte de otro artículo.

Interpretación

A lo largo de la historiografía podemos encontrar numerosas interpretaciones que relaciona estas figuras antropomorfas con chamanes, brujos o hechiceros, destacando los trabajos del investigador francés Jean Clottes. En algunos casos estas teorías se basa en comparaciones etnográficas que requieren cierta prudencia al comparar las sociedades chamánicas actuales con las sociedades de cazadores-recolectores del Paleolítico superior. Resulta difícil de aceptar que esas sociedades no hubiesen evolucionado nada en más de 40.000 años. También parece criticable que este tipo de representaciones se asocie siempre a cuestiones religiosas, despreciando los aspectos lúdicos que se pueden observar en las representaciones como la música, la danza o por qué no los disfraces de animales. Otro aspecto que silencian estas teorías es la participación de la mujer, atribuyendo la práctica de ritos a chamanes o brujos en masculino, obviando la presencia de representaciones femeninas igualmente animalizadas con rasgos del bestiario paleolítico.


lunes, 18 de marzo de 2013

El origen de la cerámica es el arte figurativo paleolitico




Cuando pensamos en la invención de la cerámica inmediatamente nuestra mente nos traslada al Neolítico, cuando los grupos de cazadores-recolectores del Paleolítico Superior y del Mesolítico transforman sus sistemas productivos y comienzan a ser productores de su propio alimento. Este importantísimo cambio llevó aparejado otras muchas innovaciones, entre ellas y de forma muy significativa la extensión del uso de la cerámica como recipientes. Esta cerámica será utilizada en muchos casos para almacenar los excedentes producidos. Sin embargo, esto no significa que la tecnología necesaria para la fabricación de cerámica y la propia fabricación fuesen desarrollados durante el Neolítico. De hecho, su origen está en el arte figurativo del Paleolítico superior, concretamente en uno de sus tecnocomplejos iniciales: el Gravetiense, momento en el cual aparecen las primeras figuras fabricadas en barro cocido. Durante muchas décadas la arqueología mantuvo como uno de sus dogmas el origen neolítico de la cerámica. Sin pretender ser estrictos con el registro arqueológico podemos hablar de una cerámica simbólica durante el Paleolítico Superior y una cerámica utilitaria para el Neolítico, aunque veremos ejemplos en los que no es así, pero podemos dar por válida la función simbólica de la cerámica al menos en su origen.


Los últimos descubrimientos: el conjunto de arte figurativo cerámico de Vela Spila (Croacia)

En 2012 se publicó el estudio del primer conjunto de arte paleolítico figurativo epigravetiense que emplea como soporte la cerámica durante el Paleolítico superior final descubierto en el sureste de Europa, localizado en el yacimiento de Vela Spila (Croacia), en la isla de Korcula dentro del archipiélago central dálmata. El registro arqueológico del yacimiento muestra una ocupación continua desde las etapas finales del Paleolítico superior hasta la Edad de Bronce.



Sin duda, es un conjunto singular por el soporte en el cual se expresa el arte paleolítico. Está compuesto por los restos de 36 figuras que presentan diversos estados de conservación, en general bastante precario. Los niveles arqueológicos donde fueron documentadas no presentaban contaminaciones de materiales de estratos superiores procedentes del Neolítico, tampoco se hallaron pruebas de la presencia de agujeros de poste y ni de pozos excavados por lo que su encuadre cronológico epigravetiense no deja lugar a dudas.

El tamaño de los restos recuperados oscila entre 0,9-3 cm. Tenemos que señalar la importante fragmentación del conjunto, la figurilla más completa que se ha conservado correspondiente a la pata y el lomo de un animal interpretado como un caballo o un ciervo. No se conservan indicios de marcas que representasen las diferentes partes del cuerpo como la piel, aunque la pata trasera presenta una perforación circular. Durante la campaña de excavación de 2006 pudo documentarse el útil con que probablemente se realizaron tanto este agujero como otras incisiones, un fragmento de una punta de hueso con un diámetro de 1,1 mm.



Cabe reseñar una segunda pieza que conserva un tamaño mayor que la media del conjunto aunque su estado de conservación no permite la identificación de la figura representada. Es significativa porque presenta decoración con un grupo de incisiones cuyo estudio microscópico observó que las incisiones tenían forma de V. La explicación aportada por los arqueólogos responsables del yacimiento propone que pudieron ser realizadas con buril y de ahí su forma. Este fragmento es bastante posible que se corresponda con los cuartos traseros de la figura anteriormente citada ya que su forma cónica parece sugerir una pata.

Algunas de las piezas tienen presencia de decoración superficial con numerosas incisiones (que forman mallas de puntos) e impresiones. Asimismo, un análisis macroscópico permite reconocer las marcas de modelado y recoger datos técnicos acerca del proceso de elaboración. Se observa una significativa variación de colores en el barro lo que nos indica una cocción poco uniforme pero que tuvo que alcanzar temperaturas bastante importantes para el Paleolítico, entre los 600 y 800 °C. El análisis microscópico confirmó que la técnica empleada fue el modelado de las distintas partes del cuerpo animal por separado, para posteriormente ser unidas durante la cocción.

El contexto arqueológico de estos objetos cerámicos presenta otros objetos de tipo simbólico frecuentes en los yacimientos paleolíticos como conchas perforadas, caninos de ciervo con perforación para ser usados como colgantes (uno de ellos con decoración geométrica), otro colgante elaborado en un hueso indeterminado y dos útiles de hueso que también presentan decoración geométrica.

El conjunto cerámico está dotado en 17.500-15.000 Cal B.P. Los análisis comparativos permiten manejar la hipótesis de un origen local de esta tradición cerámica que perduró durante más de 2500 años, parece ser la primera que se desarrolla después del máximo glaciar. De esta manera, se constituye como la prueba de un nuevo lugar y contexto de desarrollo independiente de la tecnología cerámica con una función simbólica. A pesar de algunas similitudes técnicas no parece estar relacionado con el grupo cerámico más importante del Paleolítico, los yacimientos de Moravia (República checa), por sus diferencias geográficas, cronológicas y culturales.

La cerámica en el contexto arqueológico del Paleolítico superior

Están documentados otros yacimientos paleolíticos con restos de cerámicas en gran parte simbólica pero también utilitarias. En Europa cabe destacar los yacimientos del grupo de Moravia (República checa), Los yacimientos más representativos de este grupo son Predmostí, Pertkovia, Dolni Vestonice y Pavlov (donde se encontraron mas de 16.000 objetos cerámicos). Tienen una datación de entre 32.000 y 27.000 B.P. Se encuadran todos dentro de la misma tradición cultural, el tecnocomplejo Gravetiense, así como el yacimiento austriaco de Krens-Whactberg con una datación de 32.437 Cal B.P., que presenta una estrecha relación con el yacimiento de Pavlov.



En Rusia también tenemos objetos paleolíticos elaborados en cerámica como la Venus de Maina en el yacimiento al aire libre de Maininskaya (margen izquierdo del rio Yenesei, Siberia), datada por carbono 14 en 16.440± 170 B.P. Este yacimiento no puede relacionarse con la tradición cultural de los yacimientos centroeuropeos antes citados tanto por la distancia temporal y espacial, como por las diferencias técnicas observadas. La figura es de arcilla roja y mide 9,6 cm de altura. Otros sitios rusos con restos cerámicos son Zaraisk y Kostennki, este último con más de 400 fragmentos de posibles figuras. Ambos yacimientos se datan entre 24.000-18.000 B.P.

Venus de Maina

En África encontramos cerámica paleolítica en el yacimiento de Tamar Har (Argelia), en donde se documentó un fragmento que representaba un cuerno de animal. El yacimiento pertenece a la cultura iberomauritana. El fragmento está dotado entre 26.000-22.000 Cal B.P.

En el continente asiático, en China, se encuentran las cerámicas utilitarias más antiguas conocidas hasta el momento. En 2009 se publicó en la revista PNAS vasijas procedentes los yacimientos chinos de Miaoyan y Yuchanyuan datadas entre 17.200-16.300 Cal BP. Para momentos finales del Paleolítico superior se conocen algunos yacimientos rusos con escasos restos de cerámica utilitaria, pero lo más reseñable es la cerámica del periodo Jomon (Japón) datadas entre el 11.500-10.000 B.P.

Ceramica china

martes, 26 de febrero de 2013

El ritual funerario del Paleolítico superior: el enterramiento de la cueva de El Mirón (Cantabria)




A finales del año pasado un grupo de investigación de la Universidad de Cantabria dirigidos por el catedrático de Prehistoria Manuel González Morales daba a conocer a los medios de comunicación los resultados obtenidos en la última campaña arqueológica en la cueva de “El Mirón” (Ramales de la Victoria-Cantabria) representaba la documentación del primer el enterramiento atribuible al período Magdaleniense inferior de la Península Ibérica, cuya datación por carbono 14 retrotraería el depósito funerario a hace 19.000 B.P. Si revisamos un poco más los detalles de esa datación hemos de observar que esa fecha se obtuvo a partir de la datación de restos óseos de animales recuperados en el mismo estrato arqueológico que los restos óseos humanos. La datación se completó con fechas obtenidas de restos carbonizados de madera de enebro procedentes del estrato de tierra que recubría el enterramiento y que arrojaron una fecha coherente: 18.300 B.P.

El enterramiento

En el enterramiento de El Mirón estamos ante un depósito de un individuo juvenil de aspecto grácil, parece bastante plausible que se corresponda con un sujeto femenino, en el que está en representado gran parte del esqueleto postcraneal pero aún así faltan algunas piezas, que quizás se documenten en posteriores intervenciones. Se trata de un enterramiento secundario, esto significa que los restos óseos fueron recogidos y depositados en el lugar que se han localizado un tiempo después de la muerte. Esta hipótesis se establece a partir de las marcas de posibles mordeduras observadas en una de las tibias. El estudio tafonómico detallado de las mismas permitirá determinar si fueron producto de la acción de depredadores o bien se deben a descarnados internacionales por parte de sus congéneres como parte del ritual de inhumación. Una vez depositados los huesos se recubrieron con ocre, ritual frecuente durante el Paleolítico superior, además en el mismo estrato y asociado a lo huesos aparecieron una serie de pequeñas hogueras que pudieran formar parte del enterramiento. Este es un aspecto singular de la cueva cántabra, ya que no se había documentado en ningún otro enterramiento conocido. Además, el depósito tenía una losa de unos 40 cm con grabados paleolíticos, cuya relación con la inhumación no es posible afirmar con rotundidad. El hallazgo se produjo de forma fortuita al intentar datar los grabados que se observan en las paredes de la cueva de El Mirón y que en parte estaban cubiertos por los estratos de tierra en los cuales se localizó en depósito funerario.

Restos humanos de "El Mirón"

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Más datos

El estudio de los isótopos resulta de gran interés ya que proporciona datos de los posibles movimientos migratorios realizados en su periplo vital por la mujer enterrada. Los trabajos sobre el ADN de los huesos recuperados están en manos del prestigioso Instituto Max Planck (Alemania) de antropología evolutiva. Sus análisis permitirán en un futuro la obtención de interesantes datos acerca de la población cantábrica durante el Pleistoceno final, conocer sus características físicas, el tipo de dieta ingerida, las patologías sufridas y una datación directa de los huesos...

Rituales paleolíticos

El mundo de los rituales funerarios durante el Paleolítico superior es un fenómeno complejo a la vez que desconocido en gran parte. La dificultad de comprender toda su complejidad se entiende por la escasa muestra del registro arqueológico. Esconde un mundo ideológico que probablemente nunca lleguemos a desentrañar en sus últimas consecuencias. La localización de la inhumación no corresponde a un patrón definido. Conocemos enterramientos documentados en abrigos rocosos, en las entradas de las cuevas, en zonas escondidas y remontas de la grutas, al aire libre e incluso en el suelo de las cabañas. Las inhumaciones pueden ser tanto colectivas como individuales, aunque se conoce un mayor número de estas últimas, no deja de haber ejemplos como sepulcros con dos o tres individuos. Estos enterramientos paleolíticos pueden ser tanto de adultos como de individuos infantiles, aunque en su mayoría corresponden a adultos masculinos.

Durante el Paleolítico el ritual funerario es, a pesar de las divergencias, un fenómeno bastante uniforme, con los lógicos matices en cada yacimiento. Frecuentemente la inhumación es practicada en fosas, aunque existen ejemplos de enterramientos en pequeñas cistas de piedra. Un rasgo recurrente en casi la totalidad de los casos documentados es el recubrimiento de los restos con capas de polvo de ocre, o bien en su defecto el depósito de los restos óseos sobre una cama de ocre. Una lista completa de los yacimientos con rituales funerarios conocidos excede a este artículo, sin embargo conviene citar algunos a modo de ejemplo como Kostienki (Rusia), La Madaleine (Francia), el abrigo de Grimaldi o Acquedolci (Italia). Las fosas están rodeadas de hileras de piedras o cantos y sobre el individuo de forma recurrente se colocaba una losa. Existen ejemplos que presenta variaciones como en el caso de El Mirón, en que la inhumación se rodea de pequeñas hogueras o el yacimiento de Dolni Vestonice donde se utilizaron los omóplatos de mamut decorados con pinturas y grabados de forma similar a la colocación de los cantos. De hecho, esa clara asociación de representaciones paleolíticas y ritual funerario, permite pensar en la posibilidad de que los grabados del enterramiento de El Mirón estén relacionados con las prácticas funerarias documentadas.

Otro de los rasgos comunes a una parte de estos enterramientos de época paleolítica es la presencia de ajuares junto a los restos óseos humanos, aunque en una mayoría no presentan ajuar. La composición del ajuar es variada, no se define un criterio claro, pudiendo incluir objetos personales como adornos o collares, útiles de piedra, armas u otros objetos decorados con grabados. Entre los objetos de adorno personal están las conchas perforadas, seguramente utilizadas como colgantes, dientes de animales, anillos de hueso o figuras talladas de animales. Algunos autores mantienen la hipótesis de que esos ajuares supondrían el reflejo de una diferenciación económica. Sin embargo, en una economía de cazadores-recolectores no parece que las diferencias económicas sean importantes por la ausencia de propiedad privada y de acumulación, por lo que los ajuares indicarían más bien diferenciadas en el estatus social derivado de las diferentes funciones ejercidas dentro del grupo, también indicarían diferencias tribales.

Por último, parece también significativo que en muchos de los rituales documentados se haya encontrado rodeando a la tumba o encima de los cadáveres propiamente huesos de animales, frecuentemente grandes mamíferos, el más recurrente es el mamut. Como ejemplo describiremos una tumba datada en el Magdaleniense de una mujer de unos 25 años, sita en el yacimiento Saint Germain-La Revière (Francia) que consistía en una especie de cista formada por piedras hincadas, junto a ella apareció un cráneo de “Bos primigenius”. Al esqueleto lo rodeaban diferentes cráneos de caballo y bisonte.

Crítica

Me resulta chocante muchas veces leer en libros especializados hipótesis explicativas de los rituales funerarios paleolíticos que no tienen mucha base científica, argumentando sin ninguna prueba arqueológica que fundamente sus explicaciones. En muchos casos reflejan más los prejuicios y la propia cultura de los investigadores que alguna realidad palpable en el registro arqueológico. En mi opinión una explicación incompleta o incluso descriptiva es mucho más apropiada que una explicación fundamentada en los prejuicios y la ideología del ser humano moderno y eurocéntrico. Frecuentemente vemos explicaciones de este fenómeno que nos hablan de la creencia del hombre paleolítico en la vida después de la muerte. Sin negar de forma rotunda esa posibilidad, estos razonamientos no pasan de ser meras especulaciones imposibles de demostrar con las pruebas arqueológicas, y eso no es ciencia. Otro ejemplo claro de esto es la utilización de ocre en la mayor parte de los yacimientos. Algunos investigadores han asociado el ocre con la sangre en base a color rojo y su empleo en los enterramientos ha sido interpretado como una forma de volver a la vida al individuo después de la muerte. Hay otros investigadores, a mi modo de ver en una línea más acertada, que buscan explicaciones más concretas, y partiendo del profundo conocimiento que el ser humano del Paleolítico tenía de las propiedades de los recursos de la naturaleza interpreta un uso aséptico del ocre en el tratamiento de los restos óseos.

En realidad, las únicas conclusiones científicas que podemos extraer de este fenómeno, es decir, lo único que nos permiten contrastar los enterramientos paleolíticos es la conciencia plena que en esta época el ser humano ya poseía acerca del significado de la muerte y del desarrollo pleno de vínculos emocionales entre los miembros del grupo que en lugar de dejar abandonados los cuerpos sin vida de sus congéneres más próximos les daban enterramientos como prueba de afecto. La ideología, el pensamiento motor de este tipo de comportamientos es irrecuperable y quedó sepultado para siempre con sus protagonistas.

Publicado el 6 de marzo de 2011 en el diario "Alerta" (Cantabria) y recuperado por el reciente estudio sobre enterramientos paleolíticos..

sábado, 16 de febrero de 2013

El arte rupestre más antiguo de Europa Central tiene 36.000 años


Normalmente cuando pensamos o no referimos al arte del Paleolítico superior se nos viene a la mente los grandes paneles rupestres de Europa occidental, concretamente las grandes cuevas de Francia y de la Cornisa Cantábrica. Sin embargo, las representaciones en cuevas o abrigos son también una realidad extendida al resto de Europa que cada vez se va conociendo mejor. No obstante, no deja de ser también una realidad que el nivel de espectacularidad de las representaciones localizadas en Europa occidental no tienen comparación con las que poco a poco se van documentando en el registro arqueológico del resto de Europa.



En 2010 un equipo de espeleología dio con el hallazgo de las pinturas rupestres más antiguas de Europa central, se localizaron en la cueva rumana de Coliboaia (Campani, Bihor), a una altura de 547 metros. En un principio no fue posible datar las representaciones con ningún método de datacion directo como el carbono 14, por lo que se recurrió a la datación comparada, crono-cultural, utilizando el método estilístico y barajando fechas entre los 25.000 y los 35.000 B.P., por lo que se concluyó que habían sido realizadas durante los tecnocomplejos Auriñaciense y Gravetiense. Un año después se obtuvieron ya dataciones directas por C 14 a partir de los restos de carbono obtenidos de la representación de un felino y de restos de carbón vegetal asociados a las representaciones. Las dos fechas obtenidas encajan en el cuadro cronológico propuesto a partir de las comparaciones estilísticas, aunque son ligeramente más antiguas. La muestra de la figura animal se dató en 31.450-32.820 años Cal BP, mientras que el carbón 35.120-36.780 años cal BP. Es posible que la primera muestra se vea rejuvenecida por contaminación de carbono actual, la otra hipótesis explicativa para la discordancia entre ambas fechas sería que la representación no tuviese relación temporal con la muestra de carbón recogida en sus proximidades.

Los seres humanos del Paleolítico superior en la cueva de Rumania implementaron dos técnicas para decorar las paredes: el grabado y la pintura. La temática recogida incluye el animalario habitual del Pleistoceno final, semejante a las representaciones de Europa occidental: un bisonte, un caballo,dos rinocerontes, dos cabezas de oso y lo que con toda probabilidad sea la representación de un felino. El pigmennto utilizado es negro, posiblemente obtenido al mezclar carbón y agua. Las representaciones presentan un mal estado de conservación en su mayor parte. En lo referente a los grabados cabe señalar que aparecieron en una sala de la cueva donde se localizaron los restos óseos de osos esparcidos por la superficie. Destaca la representación del cuerpo femenino y algunos signos geométricos.



En el contexto del arte parietal en Europa central y oriental

La mayor parte de los yacimientos con representaciones parietales del Paleolítico superior concentran en Europa occidental, fundamentalmente en la Península Ibérica y Francia, en menor medida en Italia. A diferencia de lo que ocurre con el arte mobiliar en Europa central y oriental, el arte parietal resulta realmente escaso con algunos ejemplos en Rusia y Rumania, así como otros lugares. Esta sorprendente ausencia abre la posibilidad a varias hipótesis explicativas, que se deba a una falta de prospección y de investigación por los recursos limitados, a un problema de conservación diferencial con respecto a Europa occidental o bien a la simple inexistencia de representaciones durante el Paleolítico.

En los montes Urales (Rusia) encontramos dos yacimientos con restos de arte parietal, el primero es la cueva de Ignatiev y un segundo en la cueva de Kapova. Sin duda, las muestras más importantes corresponden a esta última con un conjunto formado por siete mamuts, dos caballos, un rinoceronte y otra figura interpretada como un bisonte. El conjunto se completa hasta el medio centenar de figuras con las representaciones de signos geométricos, tanto cuadrados como triangulares. Se emplean pigmentos rojos y negros. En el yacimiento de Ignatiev se observa características similares a las descritas en la anterior cueva, aunque la técnica empleada es la tinta plana y el pigmento negro. El conjunto lo comprenden la representaciones de caballos, un uro y un rinoceronte, igualmente a estas figuras se les suman signos geométricos.

En Hungría el yacimiento de Jenö Hillebrand tiene grabados de escasa calidad que se superponen unos a otros. Las siguientes cuevas se localizan en la República Checa, Mladec y Byc, con representaciones del tecnocomplejo Auriñaciense bastante limitadas, destacar que son representaciones de tintas rojas. En la cueva de Antalia (Turquia) y la cueva Badanj (Bosnia) también se localizan representaciones de arte paleolítico no figurativo. En Alemania citaremos otros dos yacimientos con escaso arte y mal conservado, los grabados de la cueva de Sclhelklingen y la cueva de Geissenklösterle, donde se recuperó bloque con trazos amarillos, negros y rojos.

Por último, señalar que en Rumanía también se conoce otro yacimiento con arte rupestre en la cueva de Cuciulat en la que se conserva la pintura roja de un caballo y un animal indeterminado.