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viernes, 1 de junio de 2012

Canto sagrado de los Sioux

Ya sé que he puesto otras veces canciones de los amerindios norteamericanos pero es que es un mundo que me apasiona, siempre he tenido la impresión de que guarda una sabiduría que va más allá de los conocimientos científicos y técnicos de las sociedades occidentales. Eso sí, sin caer en el "buenismo" absurdo, tenían ciertos aspectos brutales también.

Hoy toca el canto sagrado de la tribu de los Sioux

http://www.youtube.com/watch?v=5wTQRTTdLr8&feature=fvwrel

miércoles, 14 de marzo de 2012

Arqueología: La música en el Paleolitico (II). Instrumentos de la Prehistoria


El artículo de la semana pasada supuso un primer acercamiento al sugestivo y controvertido tema de los pasos iniciales de la música durante el Paleolítico superior a través de los instrumentos de hueso documentados en el registro arqueológico que han sido interpretados de forma sólida como flautas, en este nuevo artículo cerraremos el tema con un somero repaso a otro tipo de pruebas, alguna de ellas bastante más discutibles, que de igual modo nos permiten conocer como la música formaba parte de la vida de las sociedades predadoras ya en épocas remotas. No sólo podemos rastrear la música en el Paleolítico por el análisis de los instrumentos que en mejor o peor estado se han conservado en los niveles arqueológicos de los yacimientos, sino que algunas representaciones paleolíticas (aunque ciertamente muy escasas) nos permiten observar instrumentos musicales o al menos plantear la posibilidad de su representación precaria en las paredes de las cuevas y abrigos prehistóricos.

La batería de Mèzine

Cabaña de Mêzine (Ucrania)
En el yacimiento al aire libre  de Mèzine (15.100 ± 200 BP) en Ucrania se documentó una cabaña epigravetiense de 20 m², con una estructura de tendencia circular y cuyo perímetro estaba marcado con huesos de la pelvis y cráneos de mamuts hincados en la tierra, asimismo de estos mismos huesos se sirvieron para hacer el armazón de la cabaña, para posteriormente ser cubiertos con pieles curtidas para aislar el interior de los vientos y la lluvia. Dentro de la cabaña de huesos el equipo de arqueólogos exhumó los restos de un xilófono o batería consistente en un conjunto de huesos de mamut en los cuales habían sido pintados varios motivos geométricos del tipo zigzag, trazos rectos que se unían para formar espirales o rombos con ocre rojo. El análisis pormenorizado con microscopio de las huellas de uso reveló  marcas de haber sido percutido con reiteración. Para ello se aprovecharon las astas de los renos cazados, las cuales fueron recuperadas en los mismos niveles arqueológicos que el xilófono. Los análisis demostraron  que habían sido empleadas por el hombre del Paleolítico a modo de modernas baquetas musicales para producir los primeros ritmos de la humanidad. Es el xilófono de Mézine un instrumento perfecto para crear ritmos tribales repetitivos y pesados que amenizasen la sociabilidad y las reuniones del grupo, independientemente del carácter que estas pudieran tener, ya fuese este ritual o festivo.

Las bramaderas
                
Bramaderas paleolíticas
Otro instrumento bien documentado durante el Paleolítico superior son las bramaderas o zumbadoras. Las bramaderas prehistóricas son objetos tallados en hueso (generalmente costillas de animales grandes como bóvidos) a los que se ata una cuerda por medio de una pequeña perforación en uno de sus extremos y de los cuales se consigue el sonido al girar la cuerda a modo de lazo, es pues un instrumento de viento. Aunque por motivos de conservación sólo han llegado hasta nosotros las bramaderas óseas paleolíticas no es aventurado pensar que también fueron talladas en materiales más perecederos y difíciles  de conservar como la madera. En la Península Ibérica son numerosos los contextos arqueológicos que han aportado bramaderas, en Cantabria en dos cuevas emblemáticas como son Altamira y El Pendo, Aitzbitarte en Euskadi o la Cueva de las Palomas (Valencia). Suelen ir decoradas con motivos lineales y en algunos casos con representaciones naturalistas de animales, la citada bramadera de El Pendo se decora con grabados de renos. Actualmente las bramaderas son usadas por las comunidades aborígenes australianas como instrumento musical, aunque es posible que durante el Paleolítico fuesen empleadas también como medio de comunicación.
                 
La Venus del cuerno
                
Más conocida como la Venus de Laussel, la Venus del Cuerno es una figura femenina asombrosamente tallada en bajorelieve dentro de un bloque de caliza dura. Su tamaño es de 46 cm y se pueden apreciar los atributos femeninos como senos, caderas o vulva, los cuales están muy marcados, además el brazo y la mano izquierda descansan sobre un vientre abultado que aprovecha el propio relieve de la roca mientras que con la mano diestra sostiene un cuerno de bóvido. Esta figura fue descubierta en la cueva de Laussel, uno de los más importantes yacimientos de la Dordoña francesa, a principios del siglo XX por lo que su datación cronológica resulta al menos problemática y dudosa, se puede hacer una aproximación a su cronología por medio de análisis comparativos con otras Venus de rasgos similares, por lo que parece factible contextualizarla entre el gravetiense y el solutrense (25.000 BP).
                
La interpretación de la figura femenina sosteniendo un cuerno está abierta a diversas posibilidades. Las interpretaciones tradicionales nos hablan de la representación simbólica de opuestos complementarios, lo masculino representado por el cuerno y lo femenino representado por los atributos femeninos exagerados (Leroi-Gourhan), o como una diosa de la fertilidad que sostiene con su mano derecha la abundancia representada por la cornucopia.  Sin embargo, cabría interpretar el cuerno como la representación de un instrumento musical de raspado (guiro) bien documentado por la etnografía, ya que cuenta con una serie de incisiones que por fricción con un material produciría sonidos. En cualquier caso, toda interpretación caerá siempre en la subjetividad pues no hay pruebas contundentes para decantarse por ninguna y excluir las demás.
Venus de Laussel

                 
El brujo de Trois-Frères
                 
En la cueva francesa de Trois-Fréres (Ariège) cerca de la frontera con España podemos observar dos de las imágenes más singulares de la iconografía del Paleolítico superior, la representación de dos antropomorfos. Uno de ellos ha sido interpretado por parte de algunos de los investigadores como portador de un instrumento musical. Es conocido popularmente como el `hombre-bisonte` y se trata de una representación rupestre de un hombre animalizado ya que por una parte presenta rasgos humanos (extremidades inferiores) y por otro se le representa con caracteres de bisonte (cabeza, cuernos y patas delanteras). Próximo a la boca aparecen grabados varios signos lineales, como sostenidos entre las patas delanteras del animal-hombre, que han sido interpretados no sin muchísima polémica como la representación más antigua de un arco musical o una flauta. El brujo a la vez que toca el instrumento estaría danzando dentro de una escena en la que aparecen varios animales más.  La datación de la representación rupestre se remonta a 17.000 BP.
                
Ritmos festivos paleolíticos
                
Más allá de las intensas discusiones más o menos académicas acerca de la solidez de las posibles pruebas arqueológicas de instrumentos musicales, parece fuera de toda discusión que la producción de sonidos formó parte de la vida cotidiana de los clanes y tribus que durante el Paleolítico superior poblaron las frías y en gran parte heladas tierras de Europa, desde la Península Ibérica hasta Ucrania y Rusia. La función social de esos instrumentos musicales pudo ser múltiple y en algunos casos complementaria, desde reclamos para facilitar la caza cuando los cazadores saliesen a buscar presas con las que alimentar al clan, a sistemas de comunicación a distancia, o como elementos dentro de rituales de todo tipo. No resulta difícil deja volar el pensamiento a la Edad de Hielo e imaginar que la unión entre una mujer y un hombre de distintos clanes fuese motivo celebración y que esta se acompañase con ritmos creados con algunos de los instrumentos que hoy son a la vez recuerdos brumosos y testigos lejanos de aquella época. Mientras la pareja se unía sin duda el resto del clan se repartiría funciones: algunos asando el banquete en los hogares y preparando los frutos silvestres recogidos, los más ancianos contando viejas historias míticas de caza o del origen del mundo y los iniciados en el espíritu del sonido creando un ambiente festivo y envolvente al son de las flautas, ocarinas o tambores que arrastrarían a los demás hasta caer agotados ebrios de placer por las danzas y el consumo de plantas alucinógenas que estimularían la imaginación.

Flautas en el paleolítico

http://lacienciadivulgativa.blogspot.com.es/2012/03/arqueologia-la-flauta-de-torak-el.html

jueves, 8 de marzo de 2012

Arqueología: .La música en el Paleolítico. La flauta de Torak el neanderthal (I)

Igual que resulta difícilmente aceptable la utilización del término arte para referirse a las representaciones parietales y muebles del Paleolítico superior, aunque sea un término extremadamente difundido incluso entre la literatura científica, también me resulta discutible que el término música se pueda aplicar con rigor a las primeros sonidos rítmicos obtenidos por el ser humano. A pesar de esto emplearemos el término música de forma utilitaria para acercarnos a un fenómeno del cual apenas existen datos en el registro arqueológico y del que poco sabemos de cual pudo ser su verdadera función dentro del entramado social de los grupos humanos primitivos. Sin duda los primeros instrumentos musicales formaban parte del propio cuerpo del ser humano, utilizando las cuerdas vocales y las palmas de manos y pies a modo de percutores corporales para producir sonidos rítmicos y tribales, quién sabe si también armónicos. Poco a poco fueron desarrollándose instrumentos utilizando como base material pieles, conchas, huesos, piedras o madera.
Es evidente que si el registro arqueológico nos da pruebas indiscutibles de instrumentos de la familia de viento y percusión para producir sonidos armónicos en momentos remotos, hace unos 40.000 años en los albores del Paleolítico superior, la `música` debió formar parte del ser humano muchos años antes. Entre los instrumentos prehistóricos de viento tenemos las flautas, las bramaderas, las zumbadoras, las ocarinas y los silbatos. De los instrumentos de percusión podemos señalar sonajas de conchas, xilófonos o baterías.

La flauta de Divje Babe
   
Divje Babe es una cueva sita al noroeste de Eslovenia con depósitos musterienses, ocupada por grupos humanos de Homo neanderthalensis, donde en 1995 el arqueólogo Iván Turk desenterró la primera flauta conocida, fabricada a partir del hueso fémur de un osezno joven, de apenas dos años, con una datación por C14 de 43.100 ± 700 B.P. (Paleolítico medio), aunque la datación de los niveles arqueológicos en los que se documentó se datan en una edad geológica entre 42.000 y 80.000 años. La flauta, con una longitud original de 37 cm, presenta 5 perforaciones en forma de orificios, cuatro a un lado y un quinto en la parte posterior, justo para ser tapado con el dedo pulgar. Los dos orificios centrales se conservan completos mientras los dos agujeros de los extremo sólo se conservan en parte ya que el hueso ha sido fracturado por procesos postdeposicionales.

Flauta neandertal
La publicación de ese hueso como un instrumento musical desató una polémica importante, siendo negado el carácter intencional por gran parte de la comunidad científica. Detrás de este rechazo se esconden los muchos prejuicios hacia las capacidades cognitivas y simbólica del Homo neanderthalensis, ya que instrumentos similares aparecidos en niveles arqueológicos auriñacienses y gravetienses asociados al Homo sapiens han sido aceptados sin muchos reparos como instrumentos con finalidad musical. Sus detractores argumentan que los orificios son fruto o bien de la casualidad en la que intervienen procesos naturales o bien de la acción de carnívoros que muerden los huesos para acceder a la médula ósea. Resulta demasiado frecuente entre algunos científicos recurrir a la casualidad como explicación cuando aparecen pruebas de un comportamiento complejo entre los grupos neandertales, hecho este que se cae por su propio peso ante la cada vez mayor acumulación de pruebas. Esta discusión transciende la mera interpretación correcta de un artefacto arqueológico, tiene consecuencias e implicaciones importantes que van más allá, pues su aceptación supondría admitir que a tenor de las pruebas que los primeros pasos de los sonidos armónicos musicales corresponderían a Homo neanderthalensis y no a Homo sapiens, aspecto difícil de aceptar por algunos investigadores conservadores ya que colocaría las capacidades cognitivas y simbólicas de los neandertales a la altura del hombre anatómicamente moderno.

¿Qué pruebas existen para sostener el origen antrópico de los agujeros realizados en el fémur de cueva Dijve Babe y por lo tanto de su interpretación como un instrumento musical de viento?. En primer lugar, tres de los agujeros están colocados a una distancia equidistante y un cuarto un poco menos, por otro lado sería realmente asombroso que el único agujero presente en la parte trasera del hueso hubiese sido también resultado de la mordedura de un carnívoro. La proporcionalidad entre los orificios es importante ya que esto es lo que permite establecer las relaciones diatónicas entre los sonidos. Además, los análisis hechos a otros huesos con perforaciones claramente atribuibles a carnívoros presentan una forma de tendencia ovalada y diferentes tamaños mientras que las perforaciones de la flauta de Divje Babi son perfectamente circulares y cada agujero tiene un diámetro similar al resto. Es destacable que en la flauta eslovena no quedan restos de médula ósea ya que ha sido vaciada intencionalmente, hecho que no se detecta cuando los agujeros de los huesos responden a mordeduras de carnívoros. A estos datos hay que añadir que en el propio yacimiento y en los niveles en que se documentó el hueso perforado se hallaron herramientas líticas puntiagudas perfectamente preparadas para realizar perforaciones en materiales más o menos blandos como huesos o madera.

Arqueología experimental

Ante las fuertes críticas recibidas el arqueólogo Iván Turk y el musicólogo Bobi Fink se preguntaron si un instrumento de esas características podía reproducir notas musicales, o incluso si se podrían interpretar piezas de música contemporánea. Para comprobar la verisimilitud de su hipótesis recurrieron a la arqueología experimental reproduciendo todo el proceso de fabricación del instrumento, creando una réplica exacta de la flauta en fémur de oso. El equipo de investigación utilizó en el experimento las mismas herramientas puntiagudas localizadas en los estratos musterienses del yacimiento. El resultado superó lasexpectativas, ya que Bobi Fink (músico profesional) pudo incluso interpretar elfamoso `Himno de la alegría` con una sonoridad casi perfecta.

La flauta de Hohle Fels

Flauta de Hohle Fels
En el registro arqueológico del Paleolítico superior existen numerosos instrumentos musicales interpretados como tales sin estar cuestionados como en el caso anterior. En el yacimiento alemán de Hohle Fels (Valle de Ach) en 2008 se encontró un grupo de ocho flautas de época auriñaciense asociadas a Homo sapiens, trabajadas cuatro de ellas en marfil y otras cuatros en los huesos largos de diferentes animales. La flauta mejor conservada se recuperó fragmentada en una docena de partes y se restauró en el laboratorio de forma casi completa. Estaba tallada en el radio de un buitre leonado (Gyps Fulvus),  de 21,8 cm de longitud y 0,8 cm de diámetro con cinco agujeros repartidos a lo largo de la flauta. Para la datación de estas piezas se han usado dos métodos diferentes,  el radiocarbono y la termoluminicescia, que aportan fechas que van desde los 37.000 a los 40.000 años B.P.

Otras flautas
 
A lo largo del Paleolítico superior se han documentado varias flautas con diferentes cronologías como Dolci Vestonic (Paleolítico superior inicial), Isturitz (gravatiense) o las flautas de La Guelga, la Paloma o Le Placard (Magdaleniense) pero cerraremos este pequeño repaso con dos ejemplares cántabros procedentes de la Cueva del Castillo (Puente Viesgo)  cuya cronología se remonta al magdaleniense.
             
Música y Paleolítico superior
            
Parece evidente que desde principios del Paleolítico superior, y quizás desde finales del Paleolítico medio, los grupos humanos de cazadores-recolectores empleaban diferentes instrumentos para producir sonidos de forma cotidiana. La cuestión más difícil de determinar es que función jugaban esos instrumentos musicales dentro del entramado social prehistórico, cual es el significado que esconden estos instrumentos que han llegado hasta nosotros en forma de objetos arqueológicos. Algunos de los silbatos documentados han sido interpretados como instrumentos de ayuda para la caza, sirviendo como reclamo para la captura de aves. Pero sin duda, la música debió jugar un papel cohesionador dentro de la sociabilidad de los grupos humanos prehistóricos donde los aspectos lúdicos de la música y la danza debieron llenar las largas tardes y noches invernales y otoñales en torno al calor de los hogares en las cuevas en espera de las épocas del año más propicias para la caza y la recolección y servirían también como elemento dinamizador en las celebraciones festivas o rituales.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Arqueología experimental: Música con una flauta neandertal

Video de adelanto de un próximo artículo sobre la flauta neandertal de Divje Babe (Eslovenia), en el que un músico interpreta con la flauta el "Himno de la Alegría". 

http://www.youtube.com/watch?v=nnLsK2f2IzM